‘Te falta parque’, con esta frase el ex Ministro de Vivienda y Urbanismo y de Bienes Nacionales Rodrigo Pérez Mackenna, en el anterior gobierno de Sebastián Piñera, alentaba a la población a visitar y hacer uso del Parque Metropolitano de Santiago y otros parques en general.

Con esa frase reiterada en una propaganda grabada que transmitían distintas radioemisoras, tuteando a diestra y siniestra, este ingeniero y empresario parecía enrostrar a la mayoría de chilenas y chilenos el hecho de vivir en lugares sin acceso propio a áreas verdes ni piletas o piscinas. Recuerdo que me producía irritación escuchar dicha frase por dos motivos principales: uno, tutear desde un lugar de poder a quienes no conocía, haciéndose el cercano o el simpático; otro, el hecho de adjudicar a personas deprivadas su falta de acceso a jardines, piscinas o parques, como si esta carencia fuera personal y no consecuencia de una desigualdad social endémica. Te falta parque. Frase repetida en tardes de verano calcinante en Santiago, sobre todo en poblaciones como la que mostró magistralmente Gonzalo Justiniano en su película Caluga o Menta, de las cuales muchas, a ojo de hoy, siguen más o menos en la misma vulnerada condición. Seguramente este ex ministro, que presidió entre 2014 y 2016 la Asociación de AFP, es dueño de al menos una vivienda amplia y fresca con acceso propio a jardín y piscina, algo así.

Si observamos las cifras que dan cuenta de sueldos y salarios según “datos entregados por la Nueva Encuesta Suplementaria de Ingresos (NESI) 2016, se puede concluir que en Chile se registra un considerable atraso salarial”: en cuanto a hombres y mujeres, “el 50 % de los trabajadores chilenos gana menos de $350.000 y 7 de cada 10 trabajadores menos de $500.000 líquidos”. Cifras que ilustran la desigualdad. En este escenario, “sólo el 14,7 % gana más de $800.000 líquidos”.

La frase te falta parque tiene asidero real en un país con la enorme desigualdad que nos caracteriza, donde las personas “en situación de calle” -indigentes o en situación de extrema pobreza- hacen uso de los parques en meses de verano, sobre todo donde haya piletas donde bañarse o refrescarse. En invierno se les puede ver en Santiago durmiendo alrededor de la Posta Central, hospitales y portales de parroquias, mientras en las noches más frías les acoge el Estadio Víctor Jara, cuyo nombre nos recuerda a este destacado y reconocido artista asesinado en 1973 por querer un mundo sin pobreza ni injusticia.

Ahora, con un nuevo gobierno de derecha en el país, es de esperar que ministros como este no vuelvan a decir te falta parque o algo similar, sino que se esmeren en que las personas perciban salarios justos, decentes, y que puedan resolver sus vidas sin ayudas paternalistas ni bonos, sino en base a su propio trabajo y creatividad, garantizando, como le corresponde al Estado según los tratados internacionales que ha firmado y ratificado, el ejercicio y goce de los derechos sociales, económicos y sociales. Así, el eslogan ‘vienen tiempos mejores, arriba los corazones’, tendrá correlato efectivo en la realidad. Habrá que ver.

¡Feliz 2018!


Feminista, Licenciada en Antropología