La violencia que experimentan las mujeres en las sala de parto ha sido invisibilizada durante años. Sin embargo, diversas organizaciones se han reunido para debatir y denunciar las de una cultura que ha legitimado el maltrato en un momento tan vulnerable como la gestación y el parto.

“Muchas mujeres guardan recuerdos de sufrimiento cuando daban a luz a sus hijos, pero no tienen conciencia del maltrato que han recibido. Esa es la gran dificultad que tienen las víctimas de violencia obstétrica: como no es considerada como una forma de violencia de género, las mujeres quedan completamente indefensas, silenciadas e, incluso, se les recomienda no exagerar y agradecer la buena salud de ella y sus bebés”, señaló la Coordinadora por los Derechos del Nacimiento.

Este escenario las motivó a iniciar una campaña que busca nombrar y evidenciar los tratos crueles y degradantes que las mujeres han tenido que soportar durante décadas. Al respecto, explican “las huellas que dejan este tipo de frases son muy profundas, ya que se agrede a la mujer en el ámbito de su intimidad y sexualidad, en uno de los momentos en que se encuentra más vulnerable psicológica y físicamente. Afectan su autoestima, la lactancia, el vínculo, la relación de pareja y la sexualidad”.

“Cállate y puja”, “no seas alharaca, es un cortecito no más”, “si le pasa algo a tu guagua va a ser tu culpa” y “¿no te gustó abrir las piernas? ¡ahora aguántate!” son algunas de las frases que evidencian la violencia obstétrica y que seguramente han escuchado cientos de mujeres que enfrentan la experiencia del parto.

La iniciativa busca presionar por el ingreso al Congreso Nacional de una ley que vigile por el parto respetado.