Seis condenas por secuestros, torturas, robo de bebés y homicidios. Eso es lo que pesa sobre Miguel Osvaldo Etchecolatz (88), uno de los más brutales agentes represores que operó durante la dictadura argentina.

Ayer, el Tribunal Oral Federal N°6 resolvió entregarle el beneficio del arresto domiciliario a quien fuera director de la Investigaciones de la Policía bonaerense y se encuentra condenado a prisión perpetua. Pero Etchecolatz recibirá el nuevo año en casa, ubicada en el exclusivo balneario de Mar de Plata.

El fallo consta de 28 páginas y argumenta avanzada edad y estado de salud presuntamente delicado para justificar la decisión. “Resulta claro que, más allá de la cronicidad de las patologías que padece el nombrado, con el transcurso del tiempo se ha venido presentando una situación de progresivo deterioro de su salud y estado clínico general”, dice el fallo.

A Etchecolatz se le condenó “por los crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco de un genocidio”. En el juicio, resultó clave el testimonio de Jorge Julio López, quien fuera torturado en dictadura y entregó detalles del operar del genocida. Un tiempo después, López fue secuestrado y nunca más se supo de él. Las sospechas siempre estuvieron -y siguen- sobre el propio Etchecolatz.

En otros procesos judiciales ya se le había decretado la prisión domiciliaria y solo faltaba la decisión que ayer tomó el Tribunal N°6. El fallo menciona que la garante de “cuidar” a Etchecolatz será su esposa y que solo “en caso de corresponder” se aplicaría una “vigilancia mediante un dispositivo de monitoreo electrónico”.

En mayo de este año, hubo una ofensiva judicial a beneficio de represores de la dictadura argentina, que fue conocida como el beneficio “2×1”, que les permitía salir de prisión antes de cumplir condena. Se realizaron masiva movilizaciones populares que terminaron haciendo retroceder al Poder Judicial.

Entre las manifestantes, llamó la atención la presencia de Mariana, la hija de Miguel Etchecolatz. “Es un ser infame, no un loco. Un narcisista malvado sin escrúpulos”, aseguró en una entrevista con Anfibia.

Además, pidió “que no salga nunca más” de la cárcel”. “Lo único que quiero expresar ante la sociedad es el repudio a un padre genocida, repudio que estuvo siempre en mí. Mejor dicho: el repudio de una hija a un padre genocida”, afirmó.