El Ministerio de Salud Pública de Cuba (Minsap) informó que la isla alcanzó en 2017 una tasa de mortalidad infantil de 4,1 por cada 1.000 nacidos vivos, la más baja de la historia del país caribeño y poco más de tres puntos por encima de las últimas cifras alcanzadas en Chile, que llegaron alrededor de los 7,2 por 1.000 nacidos vivos, según los últimos datos de 2015.

Hasta este jueves, habían disminuido a 35 los menores de un año fallecidos y existe la posibilidad de culminar diciembre con un índice aún inferior, indicó el ministro de Salud Pública, Roberto Morales, en un acto de homenaje a los trabajadores del sector, según informa Diario de Cuba.

En 2016, la isla registró un indicador de mortalidad infantil de 4,3, lo que significó que durante nueve años consecutivos la isla reportó una tasa menor a 5 por cada 1.000 nacidos vivos.

Este es un hito que refleja la integración de todo el sistema asistencial del país. Se trata de vidas salvadas, de calidad de vida, de felicidad y satisfacción para nuestro pueblo”, afirmó el titular de la salud cubana, que también detalló la reducción del número de guaguas que nacen con bajo peso -de 5,2 a 5,0 por cada 100 nacimientos-, y las tasas de mortalidad materna -de 42,6 a 38,0 por cada 100.000 nacidos vivos.

El gobierno cubano suele ser acusado de falta de transparencia sobre el modo en que calcula la mortalidad infantil, de presionar a los médicos para que falseen cifras sobre defunciones en el primer año de vida y de evitar que embarazos que puedan poner en peligro sus datos lleguen a término, entre otras irregularidades.

Crece esperanza de vida

En el balance de los resultados destacó también los del programa para el control del cáncer, que en los últimos tres años ha detenido el crecimiento de la mortalidad por esa enfermedad.

En este sentido, Morales aseguró que la esperanza de vida al nacer de la población cubana continuó creciendo, y ya alcanza los 78,45 años: de 80,45 para las mujeres y 76,50 para los hombres. Sin embargo, es la misma cifra que manejó en 2015.

Las autoridades han reconocido preocupación por el alarmante envejecimiento de la población, ya que aumenta la esperanza de vida y a la vez se reduce la natalidad. La falta de perspectivas hace que muchas mujeres prefieran no tener hijos o emigrar para que nazcan en otro país.