Durante el pasado jueves, la periodista Natalie Salvatierra llegó a trabajar a la Corporación Cultural de Ñuñoa, donde se desempeñaba como encargada de comunicaciones. Sin embargo, una minifalda floreada que escogió para ese día terminó por provocar una gran discusión con su jefa, Verónica Farfán.

Así lo contó Natalie a The Clinic: “Teníamos una reunión de la cuenta anual en la municipalidad y, poco antes de partir, entra Verónica a mi oficina que comparto con dos compañeras más y me dice a viva voz: ‘Natalie tengo un problema con tu ropa, pero es culpa mía, porque no te avisé de la formalidad de la reunión y no te puedo llevar así, mientras me miraba de arriba a abajo”

La joven profesional se sintió humillada por sus palabras, pero le dijo que no se preocupara y que se quedaba en la oficina: “Yo tengo una vasta experiencia en el mundo de la prensa y las comunicaciones externas desde el mundo privado y nunca había tenido problemas por vestirme así. Nunca fue tema mi ropa. Nunca un jefe me había llamado la atención por eso. De hecho, esta situación me parecía insólita porque no andaba mal vestida. Ni siquiera era una falda tan corta. Es totalmente absurdo”.

Aunque sus compañeras quedaron sorprendidas, también le aclararon que no era la primera vez que le llamaba la atención a una empleada por su modo de vestir, por lo que le recomendaron que mejor se fuera a cambiar de ropa a su casa.

Sin embargo, la periodista decidió enfrentar a su jefa: “Le comenté que me había hecho sentir súper mal por sus comentarios acerca de mi vestuario, más encima delante de mi equipo, que eso no se hacía, y que, por otro lado, no solamente me había hecho sentir mal a mí, sino que también a mis compañeras. Le dije que para la próxima tuviera más tino y que me lo dijera, por lo menos, en privado”.

“Entonces, ella me dijo que peor se sintió ella por habérmelo dicho así, pero caía de cajón que no podía ir a una reunión así, que no podía trabajar como estaba, que cómo me iba a llevar a la municipalidad con minifalda, que incluso en una ocasión, según ella, el alcalde había echado a una secretaria de una reunión por andar con minifalda. Lo más heavy que me dijo es que cómo yo iba a ir vestida a una reunión donde habían caballeros y señoras. Yo pienso que ella creía que me veía vulgar, que mostraba mucho, y por eso me dijo que habrían ‘caballeros” y señoras. Con eso, me sentí muy mal y me dieron ganas de llorar pero no lo hice. Era darle en el gusto no solamente a ella, sino que a un sistema machista y violento que denigra a la mujer“, argumentó la periodista.

Todos partieron a la reunión en la municipalidad y Natalie se quedó en su oficina, meditando acerca de lo ocurrido. Luego de unos minutos, decidió presentar su renuncia, argumentando que dados los altos niveles de violencia hacia la mujer que vivimos, “las trabajadoras no estamos para aguantar humillaciones por la manera en que vestimos”, según escribió en su misiva.

“Por qué me iba a quedar ahí donde se piensa de esa manera, donde se humilla de esa manera, donde se violenta a la mujer de esa manera. Me parece insólito para cualquier mujer en el mundo. Y menos que esa discriminación salga de la boca de una mujer. Es humillante. Me parece terrible que se justifique un machismo como este. No quiero avalarlo”, fue el argumento de la comunicadora.

En tanto, Verónica Farfán, respondió negando “tajantemente lo que está diciendo en su carta. Solamente le dije que no podía participar por como andaba vestida, no por discriminarla, sino porque es una reunión formal. Su vestimenta no ameritaba la formalidad que el evento requería. Eso es todo. Trabajamos muchas mujeres acá y todas se preocuparon de ir bien vestidas”.

Farfán negó que el motivo de su marginación apunte al uso de una minifalda: “No es que yo sea machista, como ella dice. Ella ha venido a trabajar desde que está acá en la Corporación como ha querido, nunca le he dicho nada por su ropa, pero a esta reunión, que es una formalidad de una institución con una tradición, era distinto, nada más”, cerró.