Termina el año y llega el momento de los balances. Es un ejercicio típico y común, pero ayuda a visualizar dónde nos paramos tras los últimos 12 meses y qué se viene para los doce siguientes.

Sin duda alguna, la noticia con la que arrancó el 2017 llegó desde Estados Unidos, con Donald Trump instalándose a la Casa Blanca el 20 de enero. El mandatario estadounidense acaparó las portadas de los periódicos con sus excéntricas y cuestionadas decisiones, pero el tema estrella de su primer año de mandato ha sido la trama rusa, que investiga las presuntas injerencias del Kremlin durante la campaña presidencial de 2016, para favorecerle.

Otro gran tema del norte del continente estalló en Hollywood con la revelación de los abusos sexuales del productor Harvey Weinstein. Las denuncias de decenas de actrices y testimonios en contra de los grandes nombres de la industria del cine desataron el movimiento mundial #MeToo, a través del cual miles de mujeres que levantaron sus voces en todo el mundo contra las agresiones machistas de todo tipo.

En América Latina, la noticia que ha removido el conjunto de la región ha sido el caso de corrupción de la constructora brasileña Odebrecht que, tras salir a la luz, ha salpicado a la mayoría de los países latinoamericanos. Así, testimonios de ex ejecutivos de la compañía en Brasil, Ecuador, Perú, Colombia, Argentina, Panamá y República Dominicana fueron claves para procesar o investigar a altos cargos de gobierno. Las indagaciones avanzan lentamente en Venezuela y México, donde también llegaron los tentáculos de la constructora.

Otros eventos regionales se enmarcan en los contextos electorales de cada país (Argentina, Paraguay, Chile, Colombia, Haití, Honduras, Bolivia) y las consecuencias de los fenómenos naturales, como el terremoto de México o el huracán Irma que -en la región- afectó Cuba y Puerto Rico.

Mención aparte merecen el conflicto del Estado argentino con el pueblo mapuche, abierto tras la desaparición y muerte de Santiago Maldonado; la escalada de violencia entre chavistas y opositores que dejó más de 120 muertos en Venezuela; y la muerte de 37 niñas en un incendio de una casa de acogida que ellas mismas provocaron para denunciar los abusos y agresiones que sufrían bajo la tutela del Estado guatemalteco.

La buena noticia de este 2017 a nivel regional, sin querer ser ombliguistas, quizás llegó desde nuestro país, por la aprobación de la despenalización del aborto en tres causales en agosto. Chile saldaba, así, uno de los derechos pendientes más reclamados por la ciudadanía y que, finalmente, fue nuevamente conquistado.

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/ Infografía: Sebastián Castillo

Europa

El 2017 del Viejo Continente estuvo marcado por varias convocatorias electorales en las que ha destacado por el crecimiento de la ultraderecha. Varios países temían su crecimiento y posterior paso a la institucionalidad. En Francia, el Frente Nacional de Le Pen amenazó hasta al último momento al emergente Emmanuel Macron, quien se hizo finalmente con la Presidencia de la República. También en Holanda el Partido de la Libertad (PVV) de Geert Wilders quedó en segundo lugar, mientras que en Alemania, el partido Alternativa por Alemania (AfD) logró entrar por primera vez al Bundestag, amenazando las propuestas de la canciller Angela Merkel que renovó su cargo para los próximos 4 años.

Pero si en alguna zona se ha hecho especialmente fuerte la extrema derecha es en la Europa central, con el Partido de la Libertad (FPÖ) austríaco como máximo exponente y convertido en socio de gobierno de los conservadores del Partido Popular de España.

En Reino Unido las energías se pusieron en las negociaciones del Brexit con la Unión Europea, que hace pocas semanas cerraron la primera fase del acuerdo. Las otras dos piedras en el zapato del bloque europeo durante este año fueron el proceso independentista en Cataluña, que tras los resultados de las elecciones de la semana pasada seguirá siendo tema el próximo año; y la llegada de refugiados procedentes de los países en conflicto, como Siria o Afganistán. Ya son más de 65 millones de personas las que se han visto obligadas a abandonar sus hogares en la peor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial. El número de muertes en el Mediterráneo sigue convirtiendo a la frontera europea en la más mortal del mundo: sólo este año más de 3.000 personas perdieron la vida ese mar tratando de llegar a Europa, mientras la UE sigue incumpliendo sus compromisos.

Oriente Medio

El escenario en Oriente Medio se complejizó en las últimas semanas tras el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel por parte de Donald Trump. Si bien el anuncio no llegó a desatar una tercera Intifada, al menos por ahora, sí ha encendido un conflicto diplomático entre Estados Unidos y los países árabes, en concreto con Arabia Saudí, su principal aliado en la región que este año ha sido noticia por el ímpetu renovador de Mohamed bin Salmán, heredero del trono de los Saúd.

Su país hermano, Catar, se convirtió en el díscolo de las monarquías del Golfo, alejándose de los saudíes y buscando alianzas alternativas para rebatir las acusaciones perpetradas por sus vecinos de apoyar al terrorismo y socavar la estabilidad regional.

2017 ha sido también el año del fin de la expansión del Daesh (Estado Islámico) por la región, con la recuperación de Mosul, la capital del supuesto califato, en Iraq, y de Al Raqa, su homóloga en Siria. En el éxito de los combates tuvieron un rol destacado las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una alianza kurdo-árabe que contó con el apoyo de Estados Unidos.

El pueblo kurdo ha sido otro de los grandes protagonistas en Oriente Medio tras llevar a cabo en septiembre el referéndum de independencia en la región autónoma del Kurdistán iraquí, cuya capital, Erbil, sufrió luego las represalias del gobierno central de Iraq.

Otro referéndum trascendente para la región fue el que tuvo lugar en Turquía en abril y que entregó al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, el aval para transformar el país en un sistema presidencialista y poseer el control total del ejecutivo. Eso, en medio de más presiones contra la prensa y los opositores.

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/ Pixabay

Asia y África

En la zona del Pacífico, las portadas internacionales han sido protagonizadas por el conflicto entre Pyongyang y Washington -con el apoyo de Seúl-, tras el acelerado desarrollo nuclear del régimen de Kim Jong-un. Una tensión que llegó a su máximo nivel desde el fin de la guerra de Corea y que previsiblemente seguirá dando titulares el próximo año.

Ante el escenario que se dibuja, será China quien tendrá un rol de mediador determinante como aliado clave de Kim Jong-un en la región y, a la vez, como interlocutor más que válido para el presidente estadounidense. Xi Jinping ha tenido un muy buen año tras ser reelegido como secretario general del Partido Comunista, dando indicios de perpetuarse en el poder hasta 2022.

Otra de las tensiones del continente estalló con la crisis de los rohinyás, calificada por la ONU de “limpieza étnica de manual”. Según Médicos sin Fronteras, al menos 6.000 habrían muerto y la ONU calcula que otra 650.000 habrían huido a los campos de Bangladesh. Es el resultado de la operación contra esa minoría musulmana expulsada de Birmania (Myanmar), de mayoría budista, y que ha derivado en una grave crisis humanitaria aún sin respuestas efectivas de la comunidad internacional.

Finalmente, en África destacó el fin de las dictaduras de José Eduardo dos Santos en Angola y Robert Mugabe en Zimbabue tras casi cuatro décadas de liderazgos ininterrumpidos. Dos hitos no menores en el continente que dejan paso al enorme desafío de la reconstrucción y de convertirse en referente para los países vecinos que aún arrastran los autoritarismos post-coloniales.

Kin Jong-Un, líder norcoreano