Un tribunal de Oslo avaló este jueves el plan del gobierno de Noruega que permite la extracción de petróleo en el Mar de Barents, en pleno círculo Polar Ártico, a 13 empresas petroleras mundiales.

La resolución, que puede ser recurrida en un plazo de cuatro semanas, desestima las acusaciones de varias ONG ecologistas, entre ellas Greenpeace, que acusaron al ejecutivo del país escandinavo de violar su Constitución y los Acuerdos del Clima de París, que el país ratificó, por permitir la perforación del suelo ártico para buscar y extraer crudo.

El ministro noruego de Petróleo y Energía, Terje Soviknes, declaró en una entrevista recogida por Bloomberg que el resultado “era esperado” y aseguró que la ronda de licencias de perforación en el mar de Barents se hizo “conforme a la legislación”.

Greenpeace, que junto con las otras denunciantes tendrá que pagar unos 60.000 euros de costos del juicio, cree que esta decisión va en línea con los intereses de las compañías petroleras contradiciendo, por tanto, a los científicos expertos en el cambio climático.

“Si bien es una buena noticia que el juicio reconozca el artículo ambiental en la Constitución de Noruega [por el que se debe garantizar un medioambiente limpio para la salud e los noruegos], es muy decepcionante que descuide la responsabilidad de Noruega por dañar el clima del planeta”, declaró el jefe de la ONG ecologista en Noruega, Truls Gulowsen, a El País.

La economía noruega depende casi en una inmensa mayoría de la extracción y exportación de crudo. Según datos del gobierno, en 2016, el país escandinavo obtuvo 37.400 millones de euros tan solo por la exportación de gas y crudo, un 47% del total de bienes exportados, siendo las cifras más bajas desde 1998.

Noruega produce el 2% del total de la demanda global de crudo.