Durante esta semana, las declaraciones del ex futbolista Leonardo Véliz sobre la idea de defender el derecho al piropo -acoso sexual callejero- ante las mujeres, provocó más de una polémica.

“Da miedo tirarle un piropo ahora a una mujer. Te puede caer una denuncia. Mientras tanto, ellas muestran y muestran. Y uno no es de plasticina”, fue uno de los comentarios que el ex entrenador borró de su Twitter, tras recibir cientos de críticas.

Sin embargo, Véliz no parece estar muy arrepentido: en una nota extensa de La Tercera, volvió a repetir sus disculpas por un tuit “en cierto modo desafortunado” y se explayó al respecto.

“Nunca ha sido mi estilo el abordar en estos términos las redes sociales, siempre ha sido con mucho respeto y mis críticas son fundamentadas. Es cosa de ver las redes sociales donde participo. Nunca una ofensa ni groserías de por medio. Ni menos con las mujeres. No olvido que tengo hermana, esposa, hijas, tres nietas y otra en camino”, reconoció el ex seleccionado.

Del mismo modo, afirmó que entiende “la hipersensibilidad de los movimientos sociales para salvaguardar la dignidad por medio del respeto, más cuando toda expresión que denoste a las mujeres es inaceptable cuando se recurre a la vulgaridad”.

No obstante, el ex jugador de Colo-Colo pidió que se entienda el contexto de lo escrito, donde “hubo cierta ironía y humor”.

“Separemos las cosas… La vulgaridad es vulgaridad dicha o escrita en prosa o en verso. ¿Qué es un piropo?. Un piropo es creatividad de saber combinar humor (picardía) con romance. El piropo es tan propio del galán criollo, que usando el humor saca una sonrisa y lo romántico hace que la mujer se sienta linda y alegre”, argumentó.

Además, Véliz se preguntó si “¿es necesario borrar de nuestra memoria el galán chileno? Ese galán que decía ‘Dios te guarde y me de la llave’, ‘como avanza la ciencia si ya las flores caminan’, ‘no soy Cupido pero quiero flechar tu corazón’.”, agregó citando ejemplos.

“Hay piropos entretenidos y alegres. No hay que confundir vulgaridad con creatividad y romance”, se defendió.

El ex entrenador sentenció que “al final del día, la única que puede juzgar un piropo como bueno, regular o malo es la mujer que lo recibe, y espero que todas las mujeres que viven en Chile, nacionales y extranjeras, sean afortunadas de encontrarse con ese original y romántico galán criollo que les dedique lindos piropos a la inteligencia, emociones y belleza femenina”.

Por último, Véliz demostró que aún no profundiza su reflexión sobre el acoso sexual callejero y advirtió: “Que los hipócritas y mojigatos digan lo que quieran, yo les digo: el piropo es reflejo del hombre chileno, ese hombre bueno y gentil, y jamás dejaré de piropear a las mujeres porque no persigo rebajarlas sino elevarlas”.