La “capital de la guitarra” de México, Paracho, se ha convertido en las últimas semanas en el municipio donde todos los turistas quieren llegar.

Este pequeño pueblecito enclavado en las montañas boscosas de Michoacán, al oeste del país, es conocido por las guitarras de madera que elaboran sus artesanos desde el siglo XVIII, y es el principal productor del país con unas 900.000 al año, muchas de ellas exportadas a Estados Unidos.

Pero los sobrios diseños de sus guitarras clásicas, casi siempre de madera natural, fueron reemplazados por la popular guitarra de Miguel Rivera, protagonista la película Coco. Su instrumento es blanco con incrustaciones de nácar, adornada con una calavera negra y con maquinaria dorada para afinar las cuerdas. Guitarreros y comerciantes no dan abasto para responder construir y vender el solicitado instrumento.

La película de Disney-Pixar, estrenada en octubre, ha sido un impulso para la comercialización de la guitarra, según reconocen los comerciantes de Paracho, que han visto como aumentaba el turismo de su zona.

Coco exalta la tradicional fiesta mexicana de Día de Muertos a través de la historia de Miguel Rivera, un niño que lucha por ser músico. La cinta ganó el fin de semana el Globo de Oro a mejor película animada y es seria candidata al Óscar. Es también la cinta más taquillera de todos los tiempos en México.

Los artesanos y comerciantes de Paracho se sienten agradecidos con su paisano Germán Vázquez, el guitarrero que hace unos 25 años emigró indocumentado y que, después de conseguir la nacionalidad estadounidense y establecer su taller en Los Ángeles, creó junto a Pixar la guitarra que aparece en Coco.

Turismo en auge pese a las advertencias de Trump

Michoacán es uno de los estados con mayor índice de emigración hacia Estados Unidos. La administración Trump exhortó esta semana a los estadounidenses a no viajar a varias regiones mexicanas, entre ellas Michoacán, a la que clasificó de riesgo nivel cuatro, el más alto establecido. Para Estados Unidos, los viajeros que visiten los estados mexicanos de Tamaulipas, Sinaloa, Colima, Michoacán y Guerrero se exponen a peligros equialentes a los de zonas en guerra como Yemen, Somalia, Siria o Afganistán.