El vuelco total de la Operación Huracán tiene a todos con los ánimos agitados. Luego de que el fiscal de La Araucanía, Cristián Paredes, anunciara el cierre del mediático proceso –que detuvo a ocho dirigentes mapuche en septiembre de 2017, acusados de una serie de atentados incendiarios, y basándose en conversaciones de WhatsApp–, se abrió un áspero enfrentamiento entre Carabineros y el Ministerio Público que, como una avalancha, cada vez agranda más sus proporciones.

Desde la Fiscalía acusan a los uniformados de haber manipulado las evidencias e instalar los archivos –los diálogos– en los celulares una vez que ya habían sido incautados, ya que no corresponde ni al formato ni a la ubicación en la que se almacena la mensajería en dichos aparatos.

Mientras tanto, los actos de Carabineros han ido en escalada desde la tarde del jueves: primero defendieron su actuar; luego Gonzalo Blu, jefe nacional de la Dirección de Inteligencia Policial de Carabineros (Dipolcar), acusó a la Fiscalía de  estar “amparando a las personas que atemorizan a otros en La Araucanía”; y finalmente, ante la llegada de la PDI al recinto de Temuco para realizar un allanamiento, se negaron a entregar los antecedentes solicitados y enviaron Fuerzas Especiales para rodear el lugar, en una especie de “ejercicio de enlace”.

El gobierno, por su parte, intenta mantener una actitud imparcial y no irse contra ninguna de las instituciones antes de que se cierren las investigaciones instruidas, aunque señaló que “si se prueban los hechos, el costo institucional será muy alto”. Sin embargo, quienes sí reaccionaron indignados al conocerse los hechos son los usuarios de redes sociales, quienes se han volcado contra todas las partes del proceso, pero especialmente contra el general director de Carabineros, Bruno Villalobos.

La autoridad más alta de los uniformados sigue firme en su cargo a pesar de todos los escándalos que se han conocido durante su dirección, incluidas redes de tráfico de drogas, organizaciones para robos, y el multimillonario fraude conocido como “Pacogate” y que ya suma más de $26.700 millones.