El evangelista Fabricio Alvarado ha sido el ganador de la primera vuelta de las elecciones en Costa Rica, quien se enfrentará en la segunda vuelta al oficialista Carlos Alvarado.

Con el 80% de los votos escrutados, Alvarado, representante del conservadurismo religioso como candidato de Restauración Nacional (RN), logra el primer lugar con el 24,8% de los votos, mientras Carlos Alvarado, del gobernante Partido Acción Ciudadana -PAC-, logró ser segunda fuerza con un 21,74% de los votos, casi tres puntos por encima del empresario del Partido Liberación Nacional (PLN), Antonio Álvarez Desanti.

Alvarado, de 43 años, registró su momento de máximo crecimiento tras el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) del pasado 9 de enero, que ordenó a todos sus países miembros habilitar la figura del matrimonio entre personas del mismo sexo. La decisión del Tribunal activó una reacción de varios actores políticos y sociales del país. La Iglesia Católica, junto a las dinámicas y organizadas congregaciones protestantes, lograron presionar a los candidatos presidenciales para dar un giro conservador a la discusión electoral. El lobby ha sido tal que el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) emitió el pasado miércoles un llamado de atención a las autoridades religiosas para que suspendan manifestaciones electorales.

La mayoría de los 13 presidenciable rechazó el dictamen emitido por la CIDH, al igual que la mayoría de los costarricenses. De hecho, según indicó una encuesta  del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica, dos tercios de la población repudian ese fallo y el matrimonio igualitario.

Periodista de profesión, Alvarado, que ha llegado al extremo de proponer el retiro de Costa Rica de la lista de países que reconocen la competencia de la CIDH —cuya sede está precisamente en San José—, fue reportero de crónica roja en televisión, antes de dedicarse predicar en iglesias evangélicas.

Ese mismo estudio registró que Alvarado, férreo defensor del concepto tradicional de familia, aumentó 14 puntos de intención de voto en un solo mes al pasar de 3% a 17%, coincidiendo con la publicación del polémico fallo. Además,  durante la campaña electoral, restó protagonismo a Juan Diego Castro, un abogado crítico del establishment que sostiene un discurso con tintes autoritarios duro contra la corrupción y la delincuencia.

Esta es la tercera vez que Costa Rica acude a un balotaje, que se celebrará el próximo 1 de abril, pero es el primero de ellos en que quedan excluidos los dos partidos que protagonizaron las décadas de bipartidismo -Liberación Nacional (PLN) y Unidad Social Cristiana (PUSC), que quedaron en tercera y cuarta posición, respectivamente-, finalizadas en 2014 con el triunfo de Luis Guillermo Solís (PAC).