El pasado 19 de enero, la periodista colombiana Claudia Morales escribió, en su columna del diario El Espectador titulada “Una defensa del silencio”, el testimonio de un hecho que habría ocurrido en un hotel en Estados Unidos, hace más de diez años atrás. La comunicadora confesó haber sido violada por su jefe en un hotel donde estaban los dos. Aunque no lo llamó por su nombre, sino que lo trató de “Él”, el hecho es que en ese entonces Morales era jefa de prensa internacional del gobierno de Álvaro Uribe, a quien acompañaba en sus giras.

“Llega a su hotel, se baña y se arregla para salir a cenar con una pareja de amigos. Alguien golpea en su habitación. Ella mira por el rabillo de la puerta, es su jefe. Abre, “Él” la empuja. Con el dedo índice derecho le ordena que haga silencio. Le hace preguntas rápidas mientras la lleva hacia la cama. Ella, que siempre tiene fuerza, la pierde, aprieta los dientes y le dice que va a gritar. “Él” le responde que sabe que no lo hará. La viola. La protagonista de la historia soy yo y al violador lo seguiré llamando “Él””, sostuvo.

En la columna, Morales dijo que no presentó ni presentará una denuncia porque su violador “era un hombre muy relevante, y que lo sigue siendo, además de otras evidencias que amplían su margen de peligrosidad”. Junto con eso, afirmó que “a mi violador ustedes lo oyen y lo ven todos los días”.

La periodista explicó que la campaña #MeToo “revivió la necesidad de escribir sobre esto, pero sentía temor”, aunque aseguró también que lo que más la motivó a escribir fue el caso de Marcela González, una mujer que hace pocos días denunció a su compañero sentimental, el periodista colombiano Gustavo Rugeles, quien ya contaba con el antecedente de agresión a su ex pareja sentimental.

La columna concluye con un llamado a denunciar los abusos: “Si usted, hombre o mujer, tiene el coraje y está rodeado de un entorno solidario, denuncie. Celebraré siempre que desgraciados como “Él” y otros abusadores sean visibilizados y castigados”. Sin embargo, sobre su caso particular, cerró: “La revelación de mi historia es una defensa del silencio y un llamado a entender que cada uno de quienes hemos sido abusados tenemos mundos distintos. Este texto también es una forma de invitarlos a callarse cuando no haya nada bueno por aportar y tengan la tentación de juzgar”.

Reacciones y especulaciones

La revelación de Morales ha provocado, por una parte, críticas de aquellos que consideraron que con su supuesto silencio está invitando a que otras mujeres no hablen o que ese abusador que la violó a ella siga abusando de otras mujeres. Ante este argumento, la periodista insistió en que su llamado no es a callar: “Yo en la columna no estoy invitando a nadie a callar. Yo no estoy diciendo que la gente se sume a mi silencio, es todo lo contrario, si puede hacerlo, hágalo. Yo estoy simplemente diciendo respeten el silencio de quienes optamos por hacerlo, por guardarlo, por tenerlo como opción por distintas razones”, aseguró.

Por otra parte, se abrió la polémica en torno a quién podría ser el presunto violador, por lo que los usuarios especularon en torno a los ex jefes de Morales. Pese a que la columnista se mantuvo en su posición de no hacer público ese nombre, el periodista estadounidense Jon Lee Anderson encendió aún más la discusión al sugerir que podía ser Uribe.

Como ex jefe de Morales, el ex presidente Álvaro Uribe fue interrogado varias veces sobre la columna de la periodista y, aunque no opinó al respecto ante los medios, sí lo hizo en Twitter.

“Omito comentar sobre el burdo ataque político, he sido decente con las mujeres a lo largo de mi vida. Nuestra oficina de prensa debe publicar viajes presidenciales en cuya comitiva estuvo la señora, nombre de las personas que estaban a cargo de la seguridad y sus obligaciones”, dijo.

Respondiendo al requerimiento del ex presidente, su partido Centro Democrático publicó un comunicado en el que califican de “bajeza” que se insinúe el nombre de Uribe. Además, hace pública una relación de los viajes presidenciales en donde coincidieron el ex mandatario y la periodista