“Queremos eliminar por completo los ensayos con animales en el futuro, por lo que algo así no volverá a suceder”. Así se disculpó el director de Relaciones externas y Sostenibilidad de Volkswagen, Thomas Steg, al diario Bild. Eso, horas antes de que la compañía automovilística decidiera apartarlo hasta que se averigüe por qué el extinto Grupo Europeo de Investigación sobre Medio Ambiente y Salud en el Sector del Transporte (EUGT), financiado por Volkswagen, experimentó el efecto del dióxido de nitrógeno con 25 jóvenes.

La compañía, junto con las firmas alemanas Daimler y BMW, volvió a quedar en entredicho tras las informaciones publicadas estos días que dan cuenta de que esas empresas están detrás de estudios en los que se utilizaron animales y humanos en una serie de pruebas que, supuestamente, contribuían a defender el rendimiento de los motores trucados.

Steg estará apartado de sus funciones hasta que el asunto de las pruebas de gases con humanos y animales hayan sido investigados por completo, ha señalado la compañía en un comunicado. “Actualmente estamos en el proceso de investigar el trabajo del Grupo Europeo de Investigación sobre EUGT, que se disolvió en 2017, y sacando todas las consecuencias necesarias. El señor Steg declaró que asumirá toda la responsabilidad”, declaró el consejero delegado de la compañía automovilística, Matthias Müller.

La compañía explicó que está realizando una “investigación profunda” de los hechos y que las labores de Thomas Steg serán asumidos por Jens Hanefeld, responsable de Política Internacional y Europea.

Experimentar con personas

Tras el informe, publicado por The New York Times la semana pasada, que expuso un estudio de 2014 llevado a cabo por el EUGT en el laboratorio Lovelace Biomedical de Alburquerque, donde se hicieron experimentos en los que se hizo inhalar gases emitidos por motores diésel a monos para determinar los efectos que estos tienen sobre el sistema respiratorio y sobre la circulación sanguínea,

A esto se ha sumado que este lunes dos medios alemanes, el Stuttgarter Zeitung y el Süddeutsche Zeitung, que revelaron que la EUGT, una entidad fundada en 2007 por las tres empresas y Bosch, hicieron inhalar dióxido de nitrógeno a un grupo de 25 personas en una dependencia de la clínica universitaria de Aquisgrán.

El director del Instituto de la clínica universitaria de Aquisgrán, Thomas Kraus, confirmó la existencia del estudio y explicó al diario Stuttgarter Zeitung, que la investigación no estaba relacionada con la manipulación de gases tóxicos que arruinó la imagen de Volkswagen en Estados Unidos. Sin embargo, Kraus admitió que los resultados solo tenían una validez limitada, ya que no eran extrapolables a toda la población.

Por su parte, el presidente del Consejo de Supervisión de Volkswagen, Hans Dieter Pötsch, se distanció de los experimentos. “En nombre del conjunto del Consejo de Supervisión me distancio con total determinación de este tipo de prácticas”, anunció. Además, comentó que hará todo lo que esté en sus manos para que “esos sucesos se investiguen completamente” y “rinda cuentas de ello el que sea responsable”.