El rol que tuvo en el caso Karadima el obispo de Osorno, Juan Barros, fue sin duda uno de los temas que protagonizó la visita del Papa Francisco a Chile. El sumo pontífice se llevó sus críticas más duras cuando, al ser interpelado por una periodista sobre el caso, defendió a Barros y dijo que faltaban pruebas y las acusaciones eran “calumnias”.

Esto obligó al Papa a disculparse posteriormente: “Debo pedir perdón, porque la palabra prueba ha herido a tantos abusados, ‘yo tengo ahora que ir a buscar un certificado sobre esto…’ Les pido perdón a ellos si los herí sin darme cuenta, fue una herida sin querer, a mí esto me duele tanto porque yo les decía a ellos”.

Desde el Vaticano se tomó una medida concreta al respecto y hoy se anunció que se enviaría a un delegado para investigar el caso del obispo Barros. “A propósito de algunas informaciones recientes con respecto al caso de S.E. Mons. Juan de la Cruz Barros Madrid, Obispo de Osorno (Chile), el Santo Padre ha dispuesto que S.E. Mons. Charles J. Scicluna, Arzobispo de Malta y Presidente del Colegio para el examen de los recursos (en materia de delicta graviora) en la Sesión Ordinaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe, se desplace a Santiago de Chile para escuchar a quienes han manifestado la voluntad de dar a conocer elementos que poseen”, dijeron desde la santa sede a través de un comunicado.

En cuanto a abusos, Scicluna ha sido reconocido por investigar el caso de los Legionarios de Cristo y reabrir la investigación contra Marcial Maciel en 2004 bajo el mandato de Joseph Ratzinger en la Congregación de la Doctrina de la Fe.

Entre 2001 y 2010 ese departamento recibió al menos 3000 denuncias por abusos dentro de la iglesia. Entre los casos que se analizaron estuvo el de Fernando Karadima, a través de una denuncia en 2009. Scicluna también tuvo un rol haciendo recomendaciones respecto al caso al ministro de fuero de esa época, Juan Manuel Muñoz.

Sin embargo, en lo valórico Scicluna también ha jugado su parte, siendo uno de los más férreos opositores al matrimonio igualitario y a la adopción de parejas homosexuales. De hecho, fue uno de los enviados por el Papa Francisco a oponerse a políticas como esas en Malta. 

Sobre una conversación que tuvo con el Papa cuando se discutía la legislación de Malta en torno a estos temas (2013), Scicluna dijo: “Discutimos muchos aspectos, y cuando hablé del problema que me estaba preocupando como obispo (adopción para parejas homoparentales), me alentó a sacar la voz”.

En una homilía luego de que se empezara a debatir la legislación en Malta en torno al matrimonio igualitario, el obispo dijo: “Yo puedo decidir que a un algarrobo y una naranja ya no deba llamárseles por su nombre. Pero el algarrobo permanece algarrobo y la naranja permanece naranja. Y el matrimonio, diga lo que diga la ley, sigue siendo una unión eterna exclusiva para un hombre y una mujer”.

Su postura también la ha defendido a través de Twitter, donde por ejemplo se opuso al cambio de definición que el diccionario de Macmillan hizo en 2013 al término “matrimonio” para que fuera inclusivo con lesbianas y homosexuales. “El diccionario de Macmillan ha redefinido el matrimonio. Perdón, pero la legislación del Reino Unido no basta para cambiar el orden de la Creación y la forma en que normalmente hablamos”, dijo Scicluna.

“¿Quo vadis (adónde vas) Malta? ¡Tus políticos quieren igualar las uniones civiles entre gays al matrimonio, descartando la tradición para un valiente nuevo mundo! ¡Qué triste!”, también ha tuiteado el obispo.

Pero esos no son los únicos tweets del obispo:

“Un llamado a los miembros del parlamento de Malta sobre las Uniones Civiles: como protegen a las parejas gay, mantengan el matrimonio heterosexual, piensen en el interés superior de los niños”.

“Una palabra de apoyo por la mayoría de la gente maltesa (80 por ciento) que están contra la adopción de niños por parejas homosexuales pero no tienen voz”.

Con mayor o menor oposición de parte del obispo, el matrimonio igualitario en Malta se terminó aprobando en 2017.