El nuevo ministro de Educación de Piñera, Gerardo Varela, reafirmó su nombramiento a sus seguidores en El  Mercurio. En su última columna titulada “A mis lectores con cariño” el abogado se despide argumentando que se le encomendó “colaborar con la noble tarea de nuestros docentes de educar al prójimo”.

Asimismo, el futuro secretario de estado cita el Eclesiastés, libro predicador del antiguo testamento de la biblia, para decir que hay tiempos para cada cosa y que en su gestión deberá hacerse cargo de tres “ambiciosos y complejos” proyectos de ley que dejó el actual gobierno.

“El desafío es sacar la educación del salón del Congreso y volverla a la sala de clases; sacarla de la política y volverla a la decencia y la investigación”, argumenta en su columna de despedida.

En el mismo texto, aprovecha de enviarle un mensaje a quienes lo han felicitado con “cara de pésame” por la dificultad del cargo. “Si fuera fácil todos se pelearían el ministerio, menos yo”, declara.

Al mismo tiempo, Varela se reconoce orgulloso como “liberal” y reconoce la educación como “derecho”, haciendo hincapié en que ésta siempre ha sido financiada por el estado y por privados, y que eso no va a cambiar.

Asimismo, hace un ordenamiento de sus prioridades en el ministerio: “la primera infancia”, la educación técnico profesional y la calidad en general. 

Finalmente, el abogado se despide diciendo: “Dios bendiga a mis lectores y como dijo MacArthur: ‘Volveré'”.