Fue el 17 de mayo pasado –misma fecha en que, en 1990, la OMS eliminó la homosexualidad de su lista oficial de enfermedades, y desde entonces, día internacional contra la homofobia y transfobia– cuando en la Universidad de Chile se anunció como un gran hito la aprobación del “Decreto Mara Rita”.

El texto, que homenajea con su nombre a Mara Rita –una de las más importantes activistas trans del país y ex estudiante de Literatura de la Universidad de Chile, quien murió de forma inesperada de un aneurisma fulminante en 2016–, y como iniciativa impulsada por el colectivo Diversinap, reconoce el uso del nombre social de personas transgénero en las dependencias del Instituto de Asuntos Públicos (INAP) y entonces fue anunciado como un precedente para el país.

Sin embargo, han pasado los meses, y a pesar de las palabras bonitas, de la implementación del decreto aún nada. Por eso, el pasado 22 de enero, dos estudiantes trans de la casa de estudios entregaron una carta al rector Ennio Vivaldi, en la que le exigen el reconocimiento de su nombre social y de su identidad de género.

En específico, le pidieron a la autoridad que mandate a las facultades correspondientes que, al interior de dichos espacios universitarios, se les reconozca su nombre social para efectos de toda su documentación intra universitaria.

Si bien el decreto se encuentra vigente desde mayo de 2017, aún sigue sin ser discutido en los espacios competentes para su aprobación e implementación transversal, como el Senado Universitario y el Consejo Universitario, espacios de decisión de alta jerarquía al interior de la institución.

Dado lo anterior, desde Diversinap señalaron que esto no deja de llamar la atención, puesto que “el plantel estatal suele posicionarse como un actor progresista en el debate nacional, sin embargo, situaciones como esta dan cuenta del bajo compromiso por parte de la universidad con las banderas de la diversidad y disidencia sexual”.