En una conversación en La Moneda, previa a la entrega del Informe para la Descentralización en septiembre del 2014, junto a Heinrich von Baer, le expresamos a la presidenta Bachelet y al ministro Peñailillo el mínimun minimorum de entregar tres de los 70 servicios nacionales a las regiones: el Indap para el desarrollo agrícola de las zonas de alto rezago, el Serviu para la gestión de ciudades con impactos aquí y ahora en movilidad e igualdad de servicios, y la Corfo para dinamizar las economías regionales, ser flexibles en que puedan crear empresas públicas regionales o asociarse con privados.

Advertido Eduardo Bitrán de la menuda idea se volvió loco y en una reunión en el Ministerio de Economía la pugna casi llegó a las manos frente al energúmeno. De inmediato, alianza con el bloque de poder, los sindicatos centralistas que no quieren perder poder, las consultoras y “emprendedores capitalinos” oponiéndose a la destrucción de la emblemática corporación de la que obtienen créditos con facilidades y programas diversos. Luego la cooptación sabida; mucho patrocinio a congresos del “futuro” y  del más allá, lo neo prebendario, imagología, pilotaje semi banal del traspaso de competencias en fomento y la Corfo intacta para seguir haciendo y deshaciendo con los interés de las regiones “idiotas” para hecr apuestas de desarrollo.

Como denuncia el diputado por Calama Esteban Velásquez de los regionalistas verdes, la Corfo consuma el robo de lo mejor del salar y regala sin licitación pública el “filete” del litio a SQM, la cual mantiene querella por el Consejo de defensa del Estado por alta corrupción, que incluye la petición de disolver el consorcio del yernísimo del dictador neoliberal.

Contrahistoria: ya en el programa del 2005 se planteaba la “regionalización” de Corfo para dinamizar, pero se concluyó minimizados en corporaciones de desarrollo regional con modestos resultados, ya que la Corfo concentra el 90% de los recursos y hace y deshace. El veto de la captura cooptativa de la institución a su transformación a quince corporaciones con control territorial y no meramente de ministros que se reúnen raudos a apoyar el banquete de SQM con el litio en boom en el mundo.

Bitrán y la oligarquía duopólica actúan en impunidad, pero habrá verano caliente en que se agotarán los recursos jurídicos y las movilizaciones estivales para torcer la mano al centralismo neoliberal que usufructa del Estado para sus negocios. Esta facción de la antigua Concertación es dura de matar y los progresistas de la misma callan. Es de perogrullo que una empresa pública del litio o apurar al indolente Codelco es el camino de la justicia. La reforma estructural en favor de empresas con poder regional dependerá de los habitantes de Antofagasta y Calama. Al menos Esteban Velásquez y Jaime Mulet, junto a la CUT, CAT y otros actores, no descansan.


Escritor y Doctor en Historia, académico de la Universidad Alberto Hurtado.