Fue una noche legendaria e inolvidable. Los Prisioneros subían nuevamente al escenario de la Quinta Vergara, tras un esperado reencuentro, para patentar una de las presentaciones más polémicas y auténticas que jamás haya transmitido el Festival de Viña del Mar.

Jorge González venía con “sangre en el ojo”, luego de la críticas que recibió en días previos por manifestar, de visita en Perú, que a veces se sentía avergonzado de ser chileno. De pronto, su irreverencia acaparó todo el protagonismo del show, donde disparó contra los patriotas, la discriminación hacia los países hermano, la prensa y la guerra de George W. Bush.

El sanmiguelino irrumpió en el escenario en su estilo: “¿A ver esas pifias? ¡Queremos pifias!”, se burló de las expectativas de los medios ante una imposible pifiadera. El “Monstruo” gozaba con las palabras del músico y aplaudía el discurso a pesar de su dureza.

Fue al entonar la emblemática “Sexo” cuando González disparó sus mejores dardos: “El curita de la TV, el curita con la censura en cierto canal de TV, luego la mina con las tetas al aire, el curita quiere que todos mueran de sida, el curita con el sermón, el tremendo culo en la televisión, el curita con las palabras al cierre, el curita hablando de amor de Jesús, pero cuando torturan y matan se queda callado pues mataron comunistas anticristianos, tenían vacías las manos, y con esa tortura su canal los bosillos se llenaron, ¿se acuerdan?: Ellos eran los patriotas”, cantó.

Luego de aludir directamente al organizador del certamen y al rostro religioso del canal, el cura Raúl Hasbún, el coro de la canción siguió al ritmo de los saltos de la Quinta Vergara. Luego vino “Quieren Dinero”, donde el vocalista optó por seguir improvisando: “Quiero más rating, quiero más pifias, quiero más petróleo, quiero más guerras”, ironizó, mientras la gente comenzaba a preguntarse desde sus casas si Canal 13 sería capaz de cortar la transmisión.

“Veníamos para acá y algo nos pasó por alguna gente que ha iniciado una campaña para hundirnos, por vender diarios. Se cruzaron autos y motos. Le dieron con un bate a nuestra cabina. Yo le pegué a uno, Miguel (baterista) a otro. Le saqué el pasamontañas a uno y decía ’Prensa’ (risas). Les quitamos las motos y nos vinimos: ¡Tengan cuidado con nosotros!”, contó el músico, con plena naturalidad.

A la hora de cantar “Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos”, el líder de Los Prisioneros aprovechó de apuntar contra los nacionalistas y su discurso, en sintonía con la política imperialista del país norteamericano.

“El Ejército de Estados Unidos dice que hay que ir a la guerra y toda Latinoamérica le chupa el miembro y está dispuesto. George Bush dice que hay que ir a matar árabes y él es un tejano millonario y dueño de petrolera y Latinoamérica dice ’sí a la guerra’, a asesinar niños. El diario está feliz, el noticiario está feliz, la radio está feliz. Van a vender diarios y estarán del lado del más fuerte. Nos ven las pelotas: Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos”, cantó.

Para terminar, casi con enojo, González continuó su discurso en contra del racismo y la xenofobia: “Yo quiero al hermano argentino, yo amo al hermano peruano y al hermano boliviano y si alguien tiene problema con eso, bien puede lamerme el ano”. Fue el broche de oro de una noche mágica, en donde el trío sanmiguelino demostró ser más bravo que el mismo “Monstruo”. Por si fuera poco, se llevaron la antorcha y gaviota de plata como reconocimiento del público.

Mira la presentación completa de Los Prisioneros en Viña: