Greta Gerwig es la única mujer nominada en la categoría Mejor Director este año, por su primera película “Lady Bird”. Una cinta cuyo guión es de su completa y total autoría, y que tiene como punto de partida su propia adolescencia.

La actriz irlandesa Saoirse Ronan interpreta a Christine, una adolescente de clase media que asiste a su último año en un colegio católico en Sacramento, desde donde sueña migrar para irse “donde las papas queman”. Largarse del pueblo de mala muerte, a un lugar donde la cultura sea tan importante que nadie pueda vivir sin ella.

La historia ocurre en el 2002, cuando Estados Unidos vivía bajo el reciente trauma de las Torres Gemelas, cuando no había ni smartphones, ni redes sociales como las conocemos hoy. “Lady Bird” ocurre temporalmente en ese Planeta Tierra donde las cosas están a punto de cambiar para ser como las conocemos ahora.

Esta película con trama fácil de explicar no es en lo absoluto una típica comedia simplona sobre crecer o esforzarse para ser quien quieres ser. Gerwig supo cómo escribir una historia donde pasan 200 cosas típicas adolescentes, pero que jamás, nunca, deja de ser original. En parte, gracias a la notable actuación de Saoirse Ronan y Laurie Metcalf en el papel de una mamá que aunque quiere a su hija, es incapaz de entenderla. No porque haya un profundo problema o trauma que involucre a las dos, sino porque la vida es así, porque es normal tener personalidades fuertes, opuestas, o estar en profundo desacuerdo con alguien que amamos.

Podríamos reabrir el debate sobre cuándo considerar una película como feminista y aunque hay varios criterios, quizás lo básico sea la presencia de un personaje femenino importante, que se defina por sí sola y no en base a la relación -de cualquier tipo- que tenga con un hombre. “Lady Bird” podría ser, entonces, una de ellas. Pero aunque la cinta de Greta Gerwig no lleva consigo la pancarta reluciente del feminismo, en el mundo del #MeToo y otras luchas reivindicativas, películas escritas, dirigidas y protagonizadas por mujeres son valiosas y necesarias. Esta cinta en particular lo es, además, porque también es una historia sobre las relaciones que cada una entabla con las mujeres que ama y que tiene cerca: la mamá o la mejor amiga. Cómo éstas nos definen o por qué los motivos de quiebre jamás trascenderán más que aquellos que nos llevan a reconciliarnos.

“Lady Bird” es una película con momentos valiosos por sí solos. Algunos de ellos protagonizados por Lucas Hedges, nominado el año pasado a Mejor Actor Secundario por “Manchester By The Sea”, y Timothée Chalamet en un papel muy distinto al que este año lo tiene nominado a Mejor Actor por “Call Me By Your Name”.

El público de las coming-of-age va a amar esta cinta. Y los que no son necesariamente fanáticos de las películas sobre crecer o hacerse adulto, deberían verla igual. Porque es difícil renegar por completo de quién eres y porque aunque sepas desde el comienzo cuál es el mensaje de la película, el balde de agua fría te va a caer igual.

Ficha Técnica:

Dirección: Greta Gerwig
Reparto: Saoirse Ronan, Laurie Metcalf, Lucas Hedges, John Karma, Timothée Chalamet, Tracy Letts
Título original: ‘Lady Bird’
País: Estados Unidos
Duración: 94 minutos
Género: Comedia dramática