$640 millones de pesos. Esa es la cuota que debe pagar un club de la Segunda División que logra ascender y quiere acceder al profesionalismo.

La altísima cifra es inalcanzable para equipos que se mueven en el amateurismo. Por eso, la ANFP está desde hace un tiempo en la mira del Tribunal de Defensa de Libre Competencia (TDLC) y de la Fiscalía Nacional Económica (FNE), que acaba de acusar al ente rector del fútbol chileno de prácticas anticompetitivas.

Hace un año -y tras lograr su ascenso a la Primera B en cancha- Deportes Valdivia acusó a la ANFP ante el TDLC de exigir “el pago de una cuota de incorporación que impide, restringe y entorpece la libre competencia en el mercado, determinando en cada caso su forma de pago”. Si bien la directiva comandada por Arturo Salah respondió que el cobro no ha impedido a un equipo ascender a la Primera B, ahora es la FNE la que califica la medida de desproporcionada e innecesaria.

“La exigencia de un cobro por concepto de cuota de incorporación no ha sido impuesta con el propósito de perfeccionar la organización de los campeonatos deportivos de la ANFP ni de mejorar las condiciones en las que se desarrolla la actividad de manera objetiva y no discriminatoria”, dice tajante la investigación de la Fiscalía, según publica Pulso.

La cuota, según la Fiscalía, es una barrera de entrada al mercado de espectáculos deportivos, pese a que esta se ha reducido en el último tiempo. Aún así, ordenó a la ANFP que cese el cobro.