Fue diseñada hace tiempo y no es la primera vez que causa polémica. Durante los últimos días, se difundió en redes sociales la imagen de la escritora Paulina Flores luciendo la polera con el rostro de Hans Pozo en las páginas sociales de revista Paula y la crítica comenzó a agudizarse.

Más tarde fue otro usuario en Twitter quien viralizó una imagen de la prenda en una vitrina, cuestionando la idea de diseño de Club Particular. La aparición en una polera del rostro del joven puentealtino, adicto a la pasta base, quien fue encontrado descuartizado en un basural de la comuna en 2006, causó impacto y no terminó por convencer a todos acerca de la legitimidad de la propuesta.

El tema se volvió motivo de discusión en un círculo pequeño de usuarios en redes sociales, dividido entre quienes aborrecieron la idea y otros que apoyaron la reflexión la polera. En este escenario, El Desconcierto contactó a Leo Quezada y Pablo Pastén, creadores de Club Particular y también oriundos de Puente Alto, para indagar en las razones que los llevaron a ese diseño y la defensa que exponen al respecto.

¿Qué es el streetwear, de dónde surge y por qué deciden incorporar y considerar esta tendencia en su trabajo? 

El streetwear es un movimiento que combina moda y contracultura, con un componente muy urbano donde la calle representa la unidad de diferentes autoconciencias actuando en perfecta libertad e independencia, a pesar de llegar a ser elementos en constante oposición y enfrentamiento. Se trata de combinar las distintas identidades individuales que coexisten en la calle bajo una sola. Los gringos le pusieron Streetwear y lo capitalizaron brillantemente, pero es la misma “ropa de calle” de toda la vida. Nuestro trabajo tiene mucho que ver con estas identidades que conforman la calle, entonces abrazamos el streetwear sobretodo como un ejercicio de autoconciencia, hoy en día el Streetwear compite al mismo nivel que la alta costura, y marcas de lujo como Louis Vuitton realizan colaboraciones con marcas insignes del movimiento como Supreme. Pero a pesar de eso, sigue manteniendo una esencia muy de calle, que es accesible tanto para el fanático de la moda que sigue todas las revistas como para el skater que no le interesa estar al tanto de todo, y nosotros desarrollamos una cultura para todos en ese espectro.

¿Cómo surge Club Particular, cómo se desarrolla el trabajo en torno a sus prendas diseñadas y cuál es su vínculo con Puente Alto?

Particular somos Pablo y Leo, vecinos y amigos del paradero 33 y ½ en Puente Alto. Ambos nos hicimos amigos en un momento donde estábamos sin trabajo y pasábamos varios ratos de ocio recorriendo la villa y fumando marihuana, con la idea de crear algo que escapara de la lógica del trabajo y el éxito profesional de clase media. De hecho cuando nos decidimos por inventar una marca de ropa, fue decidirnos por renunciar a varias cosas que otros jóvenes de nuestra edad alcanzan antes de los 30, y aprender a hacer casi todo desde cero, teníamos más motivación que conocimiento, así que nos tocó aprender de materiales, de costura, de logística y de emprendimiento, y al final siempre llegábamos al mismo concepto: Puente Alto y cómo somos un producto de esta comuna. Estábamos formados por su actitud, su cultura callejera y nos pareció necesario, que si queríamos llegar al terreno de la moda, llegar con la bandera de Puente Alto.

Foto: LOUD.cl

¿Cómo nace la idea de diseñar esta polera sobre Hans Pozo y cuál es su mensaje? ¿Qué les parecen las críticas de quienes acusan una ofensa, una especie de diseño de ícono pop a raíz de un joven que sufrió la tragedia de ser adicto a las drogas y pobre?

Primero hay que contextualizarla: nuestra primera colección “Cimarra” es del 2016 y era una serie de productos contando la historia de un grupo de amigos que hacía la cimarra y se iba a pasar el día en distintas partes de Puente Alto, hicimos una sesión de fotos recorriendo el cerro La Ballena, el Acceso Sur, la animita de Hans Pozo, las canchas de tenis y el McDonald’s de Avenida Concha y Toro. Inspirados en estas decisiones carentes de contexto que tomas cuando eres adolescente, pasar todo el día en la calle, explorar lugares sin algún motivo aparente, ese tipo de decisiones tiene una fecha de vencimiento, después tienes demasiado en qué pensar y ya es imposible actuar así, entonces era más o menos un homenaje a lo auténtico de nuestra adolescencia en Puente Alto, con lo bueno y lo malo. Y de ahí se desprende la polera con la imagen de la cara de Hans Pozo, la idea era perpetuar su imagen dentro del imaginario del Puente Alto del 2006, que tenía esta inocencia genuina para nosotros como adolescentes, pero también todo el componente clasista y peligroso que se usa para hablar de Puente Alto.

Las personas creen que con la ropa sólo pueden identificarse y expresar quienes son, pero es mucho más interesante que eso, querámoslo o no, participamos de las imágenes que usamos, y dichas imágenes se cargan de significado, en este caso de uno traumático, es normal sentir incomodidad frente a eso. La ropa no se trata necesariamente de sentirse cómodo, sino de identidad. En este caso buscamos darle cierta agencia a la imagen de Hans, devolverle por medio del carácter de objeto algo de la agencia normalmente relegada a los sujetos, agencia que se le negaría a un joven drogadicto y pobre, sobretodo, y no se tiene tanto problema en darle dicha agencia a imágenes mientras sean irónicas o agradables, pero aquí lo que hacemos en el fondo es que Hans Pozo y el crimen de su muerte dominan toda la conversación cuando alguien usa la polera, y eso nos interesa mucho. El streetwear se trata escapar de la idea práctica de la ropa y participar del desarrollo de una cultura, y está bien no entenderlo o compartirlo, pero condenarlo de la forma que ha sido condenado me parece simplemente ridículo. Es un producto como puede serlo una lata de Coca-Cola o un cuadro en un museo, y es decisión de cada uno apoyarlo o no, las críticas que hubo en redes sociales, a una polera de hace dos años atrás, inventando que éramos casi un holding millonario vendiendo miles de poleras nos parecieron poco serias y es fome porque nosotros nos tomamos esto en serio.

Hay personas que la ven como un homenaje o un rescate al contexto de Hans, otras como un ícono pop y otras como una ofensa a su clase y sus cercanos. No nos corresponde a nosotros juzgar esas opiniones o celebrar que haya una más acertada que la otra. Para eso, al parecer, están los twitteros. Nosotros somos creativos y nos corresponde plantear una conversación, encontrarnos a medio camino entre lo que piensas de la polera y lo que piensas de ti mismo a partir de ella.

¿Cómo reaccionan las personas en Puente Alto a la polera? En redes sociales despertó un debate intenso acerca del derecho de ustedes como oriundos de Puente Alto a enfrentar este caso así, muchos incluso lo compararon hacer una polera de Nabila Rifo. ¿Podría interpretarse como un intento de evidenciar la impunidad?

La cuñada de Hans Pozo nos contactó y nos pidió que dejáramos de promocionar la polera porque su familia se hacía cargo de la hija que dejó Hans y no querían que ella supiera nada sobre el caso y la muerte de su Papá. Independiente de si estábamos de acuerdo o no con la forma de lidiar con el tema, nos pareció la única crítica pertinente, obvio que dejamos de producirla y promocionarla, aunque siempre hemos trabajado todo con ediciones limitadas. El debate comenzó porque una persona rescató una publicación del 2017 donde la promocionábamos y comparaba un comentario mío (Leo) contra los abusos de la clase alta versus nuestra marca de ropa promocionando dicha polera. Como si no pudieras contener dos argumentos contradictorios en tu cabeza al mismo tiempo.

La gente en Puente Alto en realidad ha sido muy receptiva con la polera, a favor o en contra, participan de la conversación sobretodo porque les gusta la idea de un proyecto cultural con pensamiento crítico inspirado en la comuna y no la clásica estigmatización clasista de nuestra realidad. De hecho, nos comentan de otros personajes que evidencian otras realidades callejeras que les gustaría rescatar. Les interesa este paso de sujeto a objeto porque en este país clasista los puentealtinos siempre hemos sido vistos como un objeto: ladrones y pobres, entonces hay algo de empoderarse en un objeto que les termina haciendo sentido, no solo la polera de Hans Pozo, sino casi todas las referencias que hacemos a la comuna. Fue chistoso un comentario que decía que en Puente Alto nos quemarían una tienda con la polera de Hans, como si aquí fuéramos una especie de tribu salvaje y estúpida o si viviéramos en un constante estado de barras bravas.

En Chile hay una narrativa convencional que construyen los medios y la opinión pública conservadora, y que aplica uniformemente al registro de este tipo de casos: El paso de joven inocente a marginado social, y luego de víctima de crimen horroroso a moraleja que modela nuestra percepción personal y la que tenemos sobre el otro, y es en ese punto donde esta narrativa aplica todos los juicios de valores que sean necesarios para mantener cierto status quo, ese que hay gente mala y gente buena, gente que sobra y gente que vale la pena, es aterrador y la gente ni se da cuenta cuando ya está opinando a través de esta narrativa sin cuestionarla. En esta narrativa usar una polera de Hans Pozo está mal, pero una toalla de Felipe Camiroaga no tanto. El usar la imagen Hans con fines culturales está mal, pero el tratamiento clasista y homofóbico del caso por parte de los medios no tanto. Fuera de comparaciones que no resisten análisis para nosotros, nos parece que estamos evidenciando este conflicto sobre todo.

Sobre lo de Nabila Rifo sólo podemos decir que son casos muy distintos. Nabila Rifo fue víctima de un crimen traumático y su caso se encontró con una parte de la sociedad mucho más evolucionada que le brindó apoyo, comprensión y agencia sobre su propia conversación. Su cara no es lo único que tenemos para poder humanizar su caso, sino una subjetividad compleja, una historia y una personalidad, y no necesita pasar de ser un sujeto a un objeto para poder recuperar el valor de su propia humanidad, nos parece inquietante que simplifique tanto la idea de crimen terrible igual polera con su cara, porque no creemos que vaya por ahí.

¿Cómo se relacionan ustedes con la figura de Hans Pozo? Leí por ahí que tus papás te advirtieron que podías terminar igual que él por andar carreteando en la calle. ¿Qué les parece que los acusen de lucrar y qué opinan de que su muerte sea objeto de burlas y bromas desde entonces?

Nos parece un asunto complicado la crítica de que estamos lucrando. Al final, como te decíamos, es una polera de hace dos años que ya no producimos y cualquier diseñador joven de clase media entendería que “lucrar” no es tan fácil como lo hacen sonar. Nuestras poleras valen lo mismo que cualquier prenda del Plaza Vespucio o del Costanera Center pero hecha en Chile, en ediciones limitadas y artesanalmente, entonces llega a ser divertido ese clasismo que cree que los pobres usan ropa parchada y sacos de harina para vestirse, por ser de Puente Alto, se espera que vendamos a precio de ropa usada en la feria. Se espera que hagamos ropa irónica o carente de contenido crítico y que ojalá sea de mala calidad. Se nos pone en “nuestro lugar”, que al parecer es fuera de las discusiones sobre estética o imagen. Aparte de una falta de respeto tremenda a todas las personas que trabajan con nosotros.

Pero hay algo que nos parece muy interesante, y es que la imagen que usamos es la foto que le tomó carabineros en alguna detención anterior, imagen que ellos filtran y aparece en los primeros resultados al buscarlo por Internet antes de las imágenes forenses también filtradas. Cualquier persona que haya seguido el caso podría entender que fue tratado de una forma muy irresponsable, la idea que nos comunicaron todos los medios era que este joven no le importaba a nadie, el tratamiento a la noticia en general era ofensivamente descuidado y poco empático con su contexto. Fue un chivo expiatorio para una sociedad muy dañada mentalmente por la discriminación y el arribismo. Todas las bromas sobre el caso son inaceptables para nosotros, pero si miras con detención la sociedad chilena no son precisamente sorprendentes.

Por último, ¿hay otros diseños polémicos de la misma línea que tengan contemplados? ¿Qué reflexión les deja esta controversia?

Todos nuestros diseños tienen alguna conexión a Puente Alto, es inevitable hacer referencias a crímenes o situaciones que pueden llegar a ser ofensivas porque son parte de la cultura del territorio. Sólo que al parecer el resto de las referencias han sido más oscuras, estrictamente puentealtinas, o no nos han prestado suficiente atención.