Orgulloso de sus nuevos juguetes. Así se mostró el presidente ruso, Vladimir Putin, en su discurso anual ante las dos Cámaras de la Asamblea Federal. De manera inédita, el mandatario utilizó casi una hora para dar a conocer a sus gobernados -y al mundo entero- el temido poderío militar del Kremlin, el que, según él, “es una garantía de la paz en nuestro planeta”.

“Nunca ocultamos nuestros planes; hablamos de ellos abiertamente para llamar al diálogo a nuestros socios”, afirmó Putin y agregó que “a pesar de todos los problemas económicos, financieros e industriales a los que nos enfrentamos Rusia ha permanecido y permanece como la mayor potencia nuclear”.

Son seis las nuevas armas que presentó Vladimir Putin. “Es algo fantástico”, dijo con una sonrisa en su rostro. Armamento lanzar misiles de ojivas nucleares a, literalmente, cualquier parte del mundo. “Esta clase de armamento no la tiene nadie en el mundo”, dijo el mandatario.

El Sarmat es el misil intercontinental de más de 200 toneladas y puede atacar objetivos tanto a través del Polo Norte como el Polo Sur, dándole al Kremlin la capacidad de lanzarla a cualquier lugar del orbe.

Armamento que pasa desapercibido ante sistemas de defensa antimisiles, vehículos submarinos no tripulados capaz de cubrir distancias interconinentales y armas hipersónicas, que consiste en misiles que depositados en un punto de lanzamiento, puede volar a una velocidad 10 veces mayor al sonido e incluso maniobrando en la trayectoria. Este puede llevar cargas nucleares a 2 mil kilómetros de distancia.

A todo esto se suman sistemas láser de combate y 80 nuevos misiles balísticos que están a disposición de las fuerzas armadas rusas.

En un mundo donde los líderes mundiales se amenazan con bombardearse, ahora se suma la todopoderosa Rusia de Putin. Aunque el mandatario insiste en que su poderoso armamento es un aporte a la paz. “Espero que todo lo que se ha dicho hoy haga volver a la realidad a todo potencial agresor”, dijo el presidente al finalizar su discurso.