Desde pequeñas, a las mujeres se nos enseña que debemos jugar con muñecas, con cocinas en miniaturas, trajes de princesas y, ojalá, ensuciarnos lo menos posible. Pero las ganas de jugar con tierra, de correr, ensuciar la ropa y, sobre todo, las ganas de chutear una pelota se han hecho irresistible para nosotras.

Algunas decidieron jugarlo, cambiaron sus patines y sus mallas de gimnasia rítmica por camisetas y zapatillas con toperoles, otras decidieron hacerlo de forma más “profesional” y se atrevieron a defender los colores de un club. Fue ahí donde las diferencias con sus colegas masculinos fueron abismantes y reflejaron una cruda y real desigualdad: sin sueldos exorbitantes (algunas pagando por poder defender a un club), muchas sin seguro médico, insisten en seguir y hacer de este deporte una forma de vida. Y es que la pasión por el fútbol no distingue género, y pese a que muchos se empeñan en relegar a las mujeres a un segundo y tercer plano, ya no hay vuelta. El fútbol también es nuestro.

Nuestra presencia en el fútbol no es reciente, como algunos medios han señalado. Durante siglos hemos ocupado estos espacios en el juego y las gradas. Ya desde finales del siglo XIX las mujeres en Chile han conformado clubes: estudiantes y trabajadoras futbolistas relegadas ante la invisibilización de las crónicas deportivas contemporáneas. Más de 100 años peloteando y aún hoy chicas dan la pelea a las precarias condiciones que les ofrece la categoría amateur. Como si no bastara con que las albitas campeonaran en el torneo latinoamericano más importante. Es por eso que, en el contexto actual, mujeres de la categoría de Christiane Endler se ven obligadas a emigrar a países donde el fútbol femenino ha logrado alcanzar algo de la dignidad que merece, aunque aún con gran diferencia de sus pares masculinos.

Las mujeres también estamos presentes detrás del alambrado, en el tablón hinchado por nuestros colores, en una galería que muchas veces es un espacio lleno de machismo. Las hinchas de los distintos equipos se han ganado su espacio a punta de constancia, incondicionalidad y aguante. A pesar de eso, aún tenemos que escuchar cánticos que contienen palabras como “monja, zorra, madre, panadera, soy tu padre“, etc. Pero ya no más.

Mujeres de diferentes equipos se han unido en campañas para erradicar el lenguaje denostativo de las gradas. No es fácil, son años en que lo femenino se ha usado de manera peyorativa para humillar rivales. El cambio es necesario y cada vez somos más los y las que estamos dispuestos a insistir y concientizar con el tema.

La resistencia es una cualidad de las futboleras, las mujeres se ganaron el espacio por su persistencia. Como las hinchas de un desafiliado Conce dando la pelea por su club, marchando, alzando la voz, asistiendo a conversatorios y relatando su experiencia a quien las quiera escuchar. Además, dentro de las postales inolvidables de hinchas en Chile está la de la Dany, alentando sola y cantando a todo pulmón al Audax en Carlos Dittborn de Arica, fue la única que llegó al norte para acompañar a los itálicos luego de un viaje de 32 horas. En ella la canción “señores lo dejo todo, me voy a ver al Audax” cobra todo sentido y en una entrevista a diario La Cuarta lanzó “seguiré viajando y acompañando al Tano le guste a quién le guste, incluso si deba hacerlo sola. Cuando mi Audax sea campeón me daré por pagada”.

La organización femenina ha sido clave para relevar la presencia de un fútbol sin machismo. Desde Colo Colo, Wanderers, la U y la UC han surgido colectivos y corporaciones de hinchas con mujeres líderes, dispuestas a poner el tema de género en la agenda principal de sus respectivas orgánicas. Charlas abiertas, conversatorios, presencia en convocatorias feministas son solo parte de toda una reivindicación de las mujeres dentro de la cancha, en la galería y también en los medios deportivos. En este sector como en tantos otros no habrá marcha atrás: la pelota también es nuestra.

¡No descansaremos!

Atentamente:

Bárbara Márquez (Hincha UC e integrante Colectivo Alta La Frente)
Tatiana Muñoz (Hincha UC e integrante Corporación CPSG)
Daniela Pérez Moreno (Hincha Audax Italiano)
Lissi Briones Mendoza (Coordinadora Legión Felinas, Deportes Concepción)
Carolina Cabello 52.870, Io Leiva Michelli 52.867, Lilian Lillo 57.649 (Socias Corporación Santiago Wanderers e Integrantes Movimiento 15 de Agosto)
Ninoska Piagneri Maturana, Stephanie Díaz Quiroga (Socias Club Social y Deportivo Colo Colo)
Carola Opazo de la Fuente, Romina Lagos, Astrid San Martin, Camila Soto Aguilar, Constanza Solís, Marcela Meza, Camila Fuentes Godoy (Hinchas y socias Universidad Católica)
Romina Miranda (Hincha Colo Colo)
Yubitza Albornoz Palaskov (Hincha Santiago Wanderers)