¿Sabía que las mochilas muy pesadas pueden producir lesiones músculo esqueléticas en los escolares? Tome nota para que los niños y niñas utilicen adecuadamente este artículo para transportar textos y material de estudio al colegio.

El director del Programa de Quiropraxia de la Universidad Central, David López, explica que el peso de la mochila nunca debería exceder el 15% a 20% del peso corporal. Es decir, si un niño pesa 40 kilos, la mochila no debiera sobrepasar los 6 kilos normalmente y usar como máximo 8 kilos.

“La columna de un niño se encuentra en desarrollo y no está madura para cargar mucho peso ni tampoco para hacerlo en forma prolongada; el exceso de peso puede dañar la maduración de las placas de crecimiento vertebral y provocar pequeños desgarros discales en un niño que más tarde evolucionarán hacia una discopatía”, explica el quiropráctico y académico.

Al respecto, el experto en columna vertebral agrega que “exceder el 20% del peso corporal es nocivo para una columna en crecimiento y la postura en general, pues el niño compensará el exceso de peso inclinando el tronco y proyectando hacia adelante su cabeza, lo que facilita la instalación de un dorso curvo”. Otra recomendación es que la mochila sea utilizada para trayectos cortos, sujetada siempre en ambos hombros, ya que si se usa colgando de un solo hombro facilita la postura escoliótica, pudiendo producir dolor y fatiga muscular.

David López afirma que los padres tienden a comprarles una mochila grande a sus hijos pequeños, lo cual sería un error. “La mochila, sin contar sus tirantes, debiera medir no más dos tercios de la distancia que existe entre la última vértebra lumbar hasta la base del cuello. Es decir, si la espalda de su hijo o hija, desde el sacro hasta la nuca, mide 40 centímetros, la mochila no debiera exceder los 30 centímetros”, añade el director del Programa de Quiropraxia de la Universidad Central.

Una vez instalada sobre los hombros, la mochila nunca debe sobrepasar la zona lumbosacra, con unos 6 centímetros por sobre el sacro (cerca donde terminan las costillas) para evitar que la tracción del peso sobre los hombros se incremente. Además los correajes deben tener ancho mínimo de 5-6 centímetros y ser acolchados, ya que cuando son estrechos comprimen los tejidos, generando dolor en los hombros.

La alternativa de mochilas con ruedas también hoy está al alcance de muchos. En ese caso hay que evitar igualmente que el niño cargue mucho peso y que transite por caminos muy irregulares, “las tracciones repetitivas sobre la extremidad también podrían provocar sobreuso al hombro, codo y mano e inflamación muscular, entre otros problemas”, detalla López.