Joseffe Cáceres, trabajadora del aseo, representante de los funcionarios de la UMCE, rapera (conocida como Zikuta) y militante de la agrupación de mujeres Pan y Rosas Teresa Flores. Patricia Loredo, peruana con más de 20 años de trabajo como activista por los derechos de personas migrantes e impulsora de la Coordinadora 30 de Septiembre que se formó a partir de la muerte de Joanne Florvil. Emilia Schneider, estudiante transgénero de Derecho en la Universidad de Chile de 21 años y militante de Izquierda Autónoma.

Ellas son las tres elegidas para las vocerías que la Coordinadora 8 de marzo en esta conmemoración del Día Internacional de la Mujer, con el propósito de visibilizar las temáticas que cada una de ellas representa y que, señalan, son inseparables de la lucha por la igualdad de derechos.

La Coordinadora 8M nació en 2012 y reúne a más de 30 organizaciones entre sindicatos y federaciones de trabajadoras de casa particular, de la salud, trabajadoras sexuales y agrupaciones como la Confech, el Observatorio Contra el Acoso Callejero (OCAC) y la Agrupación Lésbica Rompiendo el Silencio, entre otras.

Esta nueva conmemoración se enmarca en el contexto mundial de llamado a huelga internacional que han hecho los movimientos feministas de más de 150 países y que buscan afectar el trabajo productivo y de servicios en fábricas, oficinas o despachos para denunciar la brecha salarial. A ello se suma además el efecto que ha tenido la campaña internacional #MeToo y que, al menos a nivel mediático, ha permitido que algunas demandas vinculadas con la igualdad de género puedan ser cubiertas.

En tanto, desde la coordinadora han señalado que la consigna de este año es la lucha contra la precarización de la vida, y previo a la jornada de 25 marchas convocadas en todo el país, El Desconcierto conversó con sus tres voceras de la agrupación acerca del escenario en el que se enmarca este año la conmemoración y sus balances con respecto al saliente gobierno de Michelle Bachelet y las expectativas ante el de Sebastián Piñera.

Joseffe: “Aún el movimiento de mujeres no ha calado de manera más profunda en los sectores más populares”

Efectivamente ha existido un avance importante en lo que respecta a la visibilidad de las problemáticas de violencia, de discriminación, de opresión y machismo que cada una de las mujeres en esta sociedad vivimos, principalmente las mujeres pobres. Creo que el movimiento de mujeres en el mundo ha empujado a que hoy se cuestionen las prácticas machistas y que en los medios de comunicación, matinales incluso, hoy se hable y debata. Sin embargo, esto aún es insuficiente.

Aún el movimiento de mujeres no ha calado de manera más profunda en los sectores más populares, los sectores más precarizados y empobrecidos, y eso es un desafío importante para quienes somos parte de él. Desde el movimiento de mujeres debemos fortalecer instancias de organización, en nuestros espacios de trabajo, de estudio y en las mismas poblaciones. El movimiento debe fortalecerse para dar la pelea en demandas como el derecho a aborto legal, seguro y gratuito, por ejemplo, pero también para acabar con las AFP, estar en una vía de unidad con nuestros compañeros hombres, otros movimientos sociales, el mismo pueblo mapuche, porque solas es muy difícil avanzar con mayor fuerza, más aun cuando existe un sistema de vida tan miserable como es hoy el capitalismo.

Además, este 8 de marzo está en un contexto donde la derecha vuelve a gobernar. Por eso, primero hacemos un balance sobre la Nueva Mayoría, que realizará un acto paralelo a nuestra movilización. Estamos de acuerdo, no podríamos marchar con un gobierno que ha mantenido la precariedad laboral y a las mujeres como personas de segunda categoría, pero creemos que con ese acto buscan apropiarse de nuestras luchas. La Nueva Mayoría quiere utilizar el 8M como fecha para que las mujeres trabajadoras defendamos su “legado”, pero lo cierto es que todas las mínimas reformas que se hicieron –como la aprobación del aborto en tres causales– fueron producto de nuestra lucha. Por otro lado, no queremos que la marcha sea testimonial, sino que sea una demostración de fuerzas para hacerle frente a la llegada al gobierno de Piñera. Porque ese es el camino para enfrentar a la derecha, la movilización en las calles y la unidad de trabajadores mujeres y estudiantes, y no las alianzas con la Nueva Mayoría y sus parlamentarios.

Patricia: “La situación para las mujeres migrantes ha empeorado muchísimo”

Este año desde la coordinadora se ha generado un proceso de mayor articulación, tal vez, de organizaciones feministas con organizaciones sociales –como las del mundo sindical– que trabajan por construir una sociedad igualitaria. Y en ese sentido, creo que es mucho más esperanzadora la proyección de este trabajo por el derecho de las mujeres. Por otro lado, yo creo que hay algunos temas que seguramente tienen un poco más de visibilidad y han avanzado en términos de sumar sensibilidades y voluntades de actores políticos, pero en el caso de la migración y las mujeres migrantes la situación ha empeorado muchísimo.

Nadie que vive en Chile –y esto también es parte de un contexto mundial– puede desconocer que el racismo se ha incrementado. Ya no solo se hace veladamente, sino que hay un racismo totalmente develado y amenazante que muchas veces ha generado situaciones ya no solo de violencia verbal, sino que también física: Hacia trabajadores migrantes, a mujeres que les ha costado la vida, mujeres afrodescendientes, mujeres indígenas, mujeres migrantes. Especialmente en el tema de migración, creemos que hay un retroceso importante desde la sociedad chilena y el Estado, que se ha mantenido indiferente frente al tema, contribuye también a que ese contexto se haya agudizado de la forma en que estamos viendo ahora.

No podemos dar cuenta de que el último gobierno haya respondido a los compromisos que hizo. En el programa de gobierno y en campaña se manifestó un compromiso de elaborar una ley con perspectiva de derechos humanos, y el proyecto que ingresó Bachelet no la tiene y eso hay que subrayarlo; menos aún lo tiene el proyecto anterior ingresado por Piñera, entonces es muy difícil pensar que hay diferencias claras en este ámbito. Lamentablemente creo que este gobierno saliente perdió la oportunidad de poder frenar esta alza racista en Chile, de construir un país más inclusivo y más garantista de la dignidad de las personas que vivimos aquí. Y sobre el contexto, que se viene, obviamente va a ser más complejo, y por eso estamos justamente fortaleciendo la articulación con los distintos movimientos sociales en una lucha más abierta, porque sin esta movilización nada va avanzar.

 

Emilia: “Nos desmarcamos del legado de este gobierno que no avanzó en la autonomía de la mujer”

Esta convocatoria se enmarca en un proceso mucho más largo de rearticulación del movimiento feminista y la idea es que sea un hito para eso, para tener un movimiento socialmente amplio. Creo que efectivamente hay una visibilización mayor de la violencia de género en sus expresiones más crudas, como el acoso o el abuso, y podríamos hablar de un avance sin duda, de empezar a cuestionar un montón de esferas de la vida donde la mujer se ve precarizada. Y las identidades que escapamos al binarismo, que somos marginadas de muchas de ellas, también. Pero yo no sería tan optimista en pensar que hoy hemos logrado un largo trecho, sigue quedando un larguísimo para lograr un cambio cultural, para avanzar hacia una democratización del trabajo, un reconocimiento a quienes estamos por fuera del reconocimiento del Estado y su institucionalidad.

La convocatoria del año pasado estaba principalmente abocada a violencia de género, que es una cuestión sumamente importante y que nosotras no olvidamos, pero hoy siento que damos un paso más hacia la politización de un montón de otras esferas. Y pensando en el nuevo ciclo político que empieza y en el que termina, creo que estamos en un momento en que el movimiento feminista tiene que ser súper apegado a su propia autonomía, que yo creo que eso es algo que hemos reivindicado harto con esta convocatoria, que es que nosotras no estamos aquí para defender ningún legado que no nos haya permitido conquistar nuestros derechos.

En ese sentido, nosotras nos desmarcamos del legado de este gobierno que no avanzó en la autonomía de la mujer, y que a través de sus políticas de género se enfocaba en la inclusión de las mujeres a la sociedad desde su rol de madres. Fue una inclusión en el mundo laboral que no nos trajo más libertad, más igualdad, y por eso, nos desmarcamos de sus políticas neoliberales que no garantizan derechos. Y sobre el gobierno que se viene de derecha, que es abiertamente conservador y ya no con una retórica progresista, ahí también el movimiento feminista tiene que ser una oposición social bien férrea, sin diluirse en la iniciativa de sectores que no nos van permitir conquistar nuestros derechos.