El cierre de Punta Peuco iba a ser el gran capítulo final del segundo gobierno de Michelle Bachelet. Estaba todo listo, pero falló la última parte: la firma del ministro de Justicia, Jaime Campos.

El polémico ministro radical se negó a firmar el decreto que terminaba por trasladar a los condenados por violaciones a derechos humanos en dictadura hacia Colina I, transformando así el penal ubicado en Til Til en un recinto especial para presos con necesidades especiales.

En entrevista con El Desconcierto, la ex subsecretaria de Derechos Humanos del saliente gobierno, Lorena Fries, confirma que estaba todo el diseño listo para que se concrete una de las medidas más esperada para las víctimas de la dictadura militar.

– ¿La presidenta efectivamente firmó el decreto de cierre de Punta Peuco?

– Lo que yo sé es que nosotros teníamos un diseño en el ministerio de Justicia y como subsecretaría. Junto con presentar el proyecto de ley que establecía cómo acceder a beneficios para los criminales de lesa humanidad, que establecía mirada humanitaria sobre personas con enfermedad terminal, fueran o no fueran de Punta Peuco, el paso siguiente era el cierre simbólico de Punta Peuco y la redestinación de los presos. Hicimos los informes y los entregamos. Yo me enteré ayer que no se cerró.

– ¿No hubo una comunicación oficial de por qué no se hizo?

– No, me enteré por lo que dijo la vocera Paula Narváez. No tengo idea qué reuniones hubieron o no, lo que sé es que había un diseño que efectivamente buscaba conciliar medidas humanitarias hacia población vulnerable privada de libertad con el cierre simbólico de Punta Peuco.

– ¿En qué consistía la transformación del penal de Punta Peuco?

– Pasaba para la población vulnerable dentro de las personas privadas de libertad, sobretodo con discapacidad o que no pudieran ser autovalentes.

– ¿Y mujeres embarazadas?

– Era parte de las alternativas, tengo entendido que finalmente iba a ser la opción de hacer un espacio que cumpliera con normas especiales para cierta población en materia de derechos humanos.

– ¿Y qué pasó con el indulto a Jorge Mateluna? ¿La presidenta lo firmó?

– No sé si firmó el decreto, pero esa información fue entregada a la presidenta y como se sabe, los indultos los da la presidenta a través del ministerio de Justicia, por lo que no tengo claridad de lo que pasó. Yo me entrevisté varias veces con el círculo de apoyo a Mateluna y toda esa información fue entregada, al ministro de Justicia y a La Moneda.

– Te tocó trabajar de cerca con el ex ministro Campos, ¿cómo fue esa relación?

– Cordial, pero evidentemente con diferencias. Yo vengo de un mundo de abogada de derechos humanos, lo que significa el conocimiento de un campo que no necesariamente tienen todos. En general, yo trabajé la agenda que tenía, que me planteó la presidenta, que tenía que ver con el Plan Nacional de Derechos Humanos. Hice lo que me correspondía.

– ¿No tuviste un conflicto con el ministro?

– En general no, la agenda que estaba avalada por el ministro, obviamente habían dificultades, pero nada que uno dijera que es contrario a lo central.

– ¿Qué se le puede decir a los familiares de las víctimas de la dictadura ante esta información de que fue finalmente por la decisión de un ministro, quien nunca estuvo de acuerdo con esto, que no se logró el cierre de Punta Peuco?

– Lo lamento, creo que fallamos como gobierno al no lograr el cierre simbólico de Punta Peuco. Es una tarea que quedó pendiente, lamentablemente va a quedar así por un tiempo, porque el nuevo gobierno ha señalado que no quiere hacer cambios en la política actual.