A sus 30 años, María José Rojas no tiene nada que demostrar. La delantera es una de las jugadoras más destacadas de la Selección Chilena, con un currículum que contempla su paso por países como Alemania, Estados Unidos y Australia y un amplio contingente de goles que la respalda y la ubica como una de las máximas anotadoras de La Roja.

La futbolista vive sus primeros días de juego en Japón, luego de que el club Orca Kamogawa FC requiriera sus servicios. Recientemente, Rojas se desempeñaba en el FC Gintra Universitetas de Lituana, donde disputó la UEFA Champions League femenina.

Su carrera arrancó a los 13 años en la Universidad de Chile, donde fue formada por la técnica Isabel Barríos y se coronó campeona en 2008 con 63 goles en 23 partidos. Dos años después, recibió una oferta impostergable de la Universidad de Texas en San Antonio: una beca de cuatro años que terminó siendo decisiva en su carrera. En el club estadounidense -Roadrunners- aún es considerada leyenda por su gol dorado, el que les permitió el único título de su historia hasta hoy. Luego se sumaron las ofertas de Alemania y Australia.

Hoy, “Coté” Rojas, la 7 de la Selección -siempre rondando en la celebración de gol- cuenta que se siente “muy bien físicamente, con mucha más experiencia, veo el fútbol diferente y más madura. Creo que estos 10 años fuera me han hecho crecer bastante”.

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La técnica y poder goleador de la graduada como ingeniera comercial con mención en marketing han sido parte de su sello. Algunos la comparan con el “Niño Maravilla” por su despliegue en cancha, velocidad y posicionamiento frente al ataque. A ella no le disgusta, aunque también explica que hay poco conocimiento sobre las referentes del fútbol mundial. Hoy se prepara para hacer historia junto a la selección, de cara a la Copa América que tiene a Chile como país anfitrión y que comienza el próximo 4 de abril.

“Mis objetivos son ganar el primer partido a Paraguay, después Colombia y obvio a Uruguay y Perú, para así clasificar a segunda ronda y poder pelear la clasificación. Personalmente quiero hacer goles o crear las oportunidades para ayudar a mi equipo en lo que más pueda“, adelanta.

A su juicio, el conjunto chileno viene bien preparado para el torneo que se desarrollará en las ciudades de La Serena y Coquimbo: “Creo que ha sido una de las pocas veces en que Chile se prepara con tantos partidos internacionales -Perú, Argentina, Francia, Brasil, Colombia- además de tener tantas jugadoras en el extranjero. Esto nos ayudado a consolidarnos como equipo. Veo a mis compañeras preparadas física y mentalmente”.

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Entrenamiento al estilo nipón

María José Rojas ya está en Chile. Activa en Instagram, donde cuenta detalles de su carrera y vida cotidiana, la jugadora subió una imagen hace pocas horas que la muestra sonriente junto a sus compañeras de equipo. La oriunda de Pudahuel anticipó que el conjunto chileno está listo para el desafío: “Con más fuerza que nunca de luchar por esa clasificación”, escribió en su última foto.

Aunque en la mayoría de sus clubes ha jugado como delantera, de “9” o libre arriba, la futbolista asegura que en la Selección también se adapta bien por izquierda o derecha, “ya que soy una jugadora que crea mucho también”. En el plantel debutó en la Sub-20 el año 2006 y desde entonces se ha convertido en una de sus referentes indiscutidas.

“Coté” se entusiasma al hablar sobre las diferencias en el entrenamiento y exigencia de los diversos países en donde se ha desempeñado: “Ha sido un fútbol muy físico y rápido (USA, Alemania, Australia), de alta exigencia, pero a mí lo que más me gusta es entrenar, disfruto y pongo mucha atención en lo que cada equipo hace o cómo trabaja”, describe.

En su opinión, la adaptación es una de las tareas más importantes para una jugadora y para ello “deber ser muy fuerte psicológicamente”.

Foto: María José Rojas en el Orca Kamogawa FC

“En lo personal, soy una persona a la que no le cuesta adaptarse aunque no quiera decir que es fácil… Japón es un país muy disciplinado y una cultura que busca la ‘perfección’ no solo en el fútbol, sino también en la vida cotidiana. ¡Entrenan mucho! Hay días que entrenamos 2 horas intensas incluyendo fitness, más 30 minutos al final para que practiques lo que necesites mejorar, por ejemplo, tirar al arco”, explica la delantera.

Esto, dice, sin contar que todas las jugadoras deben presentarse una hora y media antes de cada entrenamiento para una activación y calentamiento. Sin obstáculos en su camino, Rojas reconoce que “de a poco me estoy adaptando al equipo y a lo que la entrenadora quiere, a veces no es fácil por el idioma, pero estoy aprendiendo japonés de a poco”.

La ariete nacional, que durante el año pasado cuestionó a los medios de comunicación en Chile por no transmitir ni interesarse en la cobertura del fútbol femenino, asegura que las mujeres siempre han estado en este deporte, aunque no se haya visibilizado a tiempo ni sean reconocidas por sus méritos.

“Creo que la mayoría de nosotras llevamos más de 10 años jugando y luchando por seguir manteniendo el nivel. Ahora que la Copa se juega en Chile es un avance no solo para que crezca el fútbol femenino, sino también para  darle un empujón a su desarrollo y el apoyo que necesita para que muchas de las niñas y mujeres puedan jugar sin problemas”, cierra.