El cine chileno vive tal vez su punto más álgido en su desarrollo. Se refleja tanto en la veloz instalación de una industria cinematográfica nutrida tanto de grandes producciones que se internacionalizan y logran reconocimiento en los escenarios más importantes del mundo, como también de consolidados festivales regionales y la propuesta independiente de un cine de autor que, desde la búsqueda documental, aporta a construir y completar nuestra historia con memorias que actualmente pugnan ante la borradura. Tal como dijera Patricio Guzmán “Los que tienen memoria pueden vivir en el frágil tiempo del presente; los que no, no viven en ninguna parte”. En este sentido, la propuesta de Leonardo Contreras sigue esta línea de trabajo con el documental ” Cheques Matta” que este mes de abril  sigue su periplo promocional. Viaja a México a participar del X Encuentro Hispanoamericano de Cine y Video Documental Independiente “Contra el silencio todas las voces” y también -luego de la premiere regional que presentó Activa tu Presente con Memoria en enero pasado- vuelve a Concepción como invitado al VI Festival Internacional BioBíoCine en la sección “Hecho en Chile”. Para Leonardo la memoria es uno de los temas que más le interesa abordar como cineasta “nuestro pasado nos trae ineludiblemente al presente, nos configura y si lo analizamos podemos mejorar nuestro porvenir”.

Leonardo Contreras Barahona

 ¿Cómo descubriste la historia de los Cheques Matta?

A finales del 2012, trabajé como Asistente de Dirección en un documental de Memoria y DDHH sobre la Operación Colombo. En casa de una de las entrevistadas encontré unos dibujos colgados que reconocí como obras de Matta. Le pregunté como las había conseguido y a que serie de dibujos pertenecían. Ella, con mucha emoción me relató la historia de estas piezas. Yo hasta ese momento no tenía conocimiento de esta historia, ni de estas pequeñas obras que Matta realizó en los años 70. El verano del 2014, recorriendo el persa Bio Bio, me topé con un conjunto de estos dibujos en un puesto escondido dentro del mercado, por donde siempre paso, ya que su dueño vende pequeñas obras de arte y algunas buenas reproducciones a precios módicos. Cuando los vi, recordé inmediatamente la historia. Le pregunté de donde las había sacado, él me dijo que los compró en una casa de la Brigada Ramona Parra que estaban desarmando, cerca de Puente Alto. En ese momento no tenía dinero para comprarlos. Pero le dije que volvería. A la semana siguiente me compré un par y comencé a pensar en el proyecto. Luego vino el proceso de investigación, que duró aproximadamente 4 meses, a la vez que iba armando una escaleta para desarrollar el guión. Una vez escrito vino la etapa de postulación al Fondo Audiovisual, que por suerte salió al primer intento.

Devenir del arte en mercancía ¿Qué reflexión planteas en relación a eso?

Pienso que existe cierta tendencia en el arte contemporáneo de banalizarse a si mismo como agente transformador en diversos ámbitos sociales: Educativos, Estéticos, Políticos, Comunitarios, etc. Es muy difícil librarse del sistema económico dominante y el arte no escapa de ello. El problema se encuentra cuando la pintura pasa de ser un objeto expresivo-contemplativo a uno decorativo-mercantil. No digo que no debiera existir este tipo de arte, de hecho existe. Pero centrarse en el valor pecuniario de una obra no creo que sea el fin último del arte y eso muchos artistas lo han olvidado.

¿Cómo nace tu gusto por el cine documental?

Mi gusto por el cine, y me refiero al cine en todos sus géneros, nace tempranamente. Solía ir con mi tío casi todos los fines de semana a distintas salas de cine en el centro de Santiago, salas que por cierto ya no existen. En cuanto al cine documental, ocurre algunos años después terminado el colegio. Los primeros documentales que vi y que impresionaron tremendamente a fines de los años 90s fueron “Koyaanisqatsi” (1982) de Godfrey Reggio (y sus posteriores secuelas de 1988 y 2002 – Trilogía Qatsi), “Baraka” (1992) de Ron Fricke y “La Isla de la Flores” (1989) de Jorge Furtado. No obstante la película o series de películas que me impactó verdaderamente fue “La Batalla de Chile” de Patricio Guzman. Ya estudiando en el Instituto del Cine de Madrid descubrí obras y directores que desconocía totalmente: Lanzmann, Marker, Herzog, Wiseman, Mekas, entre otros. Comencé a entender el poder del documental como ejercicio reflexivo, de memoria y contemplación. Gracias a un par de trabajos, uno relacionado a la conservación de archivo fílmico y otro como proyeccionista en el Centro Cultural La Casa Encendida me permitió ahondar más en el género, ya que el documental no fue mi especialización mientras estudiaba.

¿Cuál crees que es el principal aporte del documental a la memoria de un país?

Lo dijo Patricio Guzmán: Un país sin cine documental es como una familia sin álbum de fotografías. El documental nos ayuda a reconocernos como sociedad, ver nuestros errores y aciertos, tanto colectivos como individuales. En algunos casos buscar justicia o en otros hacer una denuncia. Pero sobretodo, creo que el aporte principal del cine documental es que el espectador sea capaz de cuestionar la realidad por la que transita, empatizar con las problemáticas de la sociedad a la que pertenece y de los individuos que la conforman. Que no quede indiferente a la obra que acaba de ver.  Si se logra sembrar una interrogante en un porcentaje de la audiencia, por mínimo que sea, permite que nuestra memoria no se desvanezca, que siga viva y así poder visitar ese álbum familiar cuando creemos olvidar algo.

Y en lo personal ¿Qué temas son los que te interesa abordar como documentalista?

Sin duda que la memoria es uno de los temas que más me atraen para trabajar. Cuando digo memoria me refiero tanto a la colectiva como a la individual, en cuanto a las historias se refiere. Puede ser un hecho en particular que muchos recuerdan o el secreto de un abuelo que nunca le contó a nadie antes, por ejemplo. Creo que cualquier recorrido desde el pasado nos trae ineludiblemente al momento en que estamos ahora. Nuestro pasado nos configura y si lo analizamos, lo cuestionamos y lo miramos podemos mejorar nuestro porvenir. La memoria está absolutamente ligada al tiempo y el cine se construye básicamente con tiempo.

¿Qué historias crees que falta sumar a nuestro imaginario?

Sin duda como chilenos estamos al debe en lo que a DDHH se refiere. Es cierto que existen muchas películas, ficción y documental que ahondan en estos temas, tanto en historias del periodo de la dictadura cívico militar como la problemática actual: Conflicto Mapuche, Medioambiente, Identidad de género, Discriminación, Política y sociedad, etc. No obstante creo que en el caso del documental no existe una falta de historias, sino que existe una debilidad de los procesos finales de producción, donde la mayoría de los documentales no incluyen dinámicas de acción e impacto, donde se involucra a la audiencias para intervenir de distintas maneras en la temática que aborda cada película o que por lo menos generen nuevos espectadores. Otra carencia importante es el uso de las nuevas tecnologías, en este sentido las obras audiovisuales que usan recursos Crossmedia en Chile son escasas, y las que existen no tienen una mayor difusión. Creo que es ahí donde debemos enfocarnos, en un nuevo modelo de producción, que repare en estos y otros puntos importantes a la hora de emprender un proyecto documental. Claro está que los recursos son muy escasos en este medio, a veces los realizadores dan prioridad a terminar la película y en ese escenario es difícil plantearse algunas de estas estrategias. No obstante creo que ese es el camino que debería seguir el cine documental en Chile dentro de los próximos años.

Respecto a la política pública en materia de Cultura ¿Qué opinión tienes sobre el financiamiento y distribución del cine nacional?

Pienso que el modelo de financiamiento para proyectos audiovisuales en Chile tiene mucho que mejorar. Una de las grandes falencias es la competitividad a la que se ven envueltos los proyectos. Hay veces que los directores nóbeles deben competir con autores consagrados por los mismos recursos. También pesa mucho la calidad y subjetividad de los calificadores de proyectos. Otro aspecto que creo mejorable son las convocatorias, no puede ser que sean solo una vez al año. Pienso que para el cine la cantidad de burocracia que hay que completar y adjuntar es necesaria para el control de los recursos, que suelen ser cuantiosos en los casos de los largometrajes de ficción, animación o documental, proyectos que cuentan con un equipo que trabaja en la formulación desde el principio. Pero en el caso de otras áreas artísticas, como la pintura por ejemplo, el artista debe transformase en un productor o gestor cultural. En estos casos debiese haber un seguimiento más exhaustivo del proceso de formulación de los proyectos. En cuanto a la distribución, existen recursos del CNCA, Corfo, Banco Estado, también hay entidades privadas y otras instancias como los mercados en festivales, encuentros de coproducción, ley de donaciones culturales, etc. En este aspecto creo que quien mejor ha estado haciendo el trabajo últimamente es la Red de Salas de Cine Independientes de Chile. Es superimportante contar con recursos para realizar una buena distribución (estrategias), difusión y promoción de la obra, pero me repito diciendo que a veces como Productor/Director se prioriza el buen término de la película por sobre campañas de medios efectivas para poder mostrarlas. Es una dicotomía lamentable, ya que el cine se hace para que las personas vean la película. Pero una vez terminada las obras tienen bastantes problemas para llegar a las salas de cine. Gracias a un premio de Banco Estado obtenido a final del año recién pasado, podremos llevar nuestro documental a las salas de cine, casi un año después de haberla terminado. Esperamos que esto suceda el primer semestre de este año.

¿Cuál es para ti la mayor consecuencia de la dictadura y cómo se refleja en el presente?

Creo que hay muchas consecuencias negativas al respecto. Pero la más importante es la educación de calidad. Pienso que es urgente desmercantilizar el acceso a ella en todos sus niveles. Es muy importante equilibrar la balanza. Pienso que la mala educación es parte de la terapia de shock que fue impuesta por la dictadura cívico militar. Y que el sistema neoliberal agudiza más las desigualdades, tanto económicas como formativas. Es imperioso realizar un cambio en ese aspecto.

¿Qué importancia tiene la Memoria en tu vida?
Recordar es un ejercicio que no dejo de realizar. Debido a que por circunstancias de la vida perdí a mi madre muy joven y el 2010 a mi hermana menor, el recuerdo de ellas suele tranquilizarme y acompañarme en ciertos momentos. La memoria es la manera de mantener vivo lo que amamos.