Semana chanta,
para hacer “sandwich” desde el jueves y borrarse durante cuatro días, “acompañando” con Coca o Fanta.

Semana chanta,
para irse de shopping y presumir de turistas, haciendo rituales de consumo… ¡la cuota después espanta!

Semana chanta,
para seguir perpetuando las ganancias de una ética patronal farisaica, que comulga los domingos, pero que es más voraz que el virus Hanta.

Semana chanta,
para seguir homiléticamente impasibles ante el abuelo abandonado, cuya pensión no le alcanza para curar su hambre, su soledad, la  voz  herida que apenas sale de su garganta.

Semana chanta,
para seguir escuchando a un sanedrín de asegurados, que predican desarrollo y prudencia, y felicidad neoliberal transmundana en la “civitas dei”… ¡no sabemos cómo la gente aguanta!

Semana chanta,
multitudes “bíblicas” comiendo pescado, arrastradas por “la mano invisible”… En la tele Pedro, un Jesús como espectáculo… y un gallo que nos canta.

Semana chanta,
todo seguirá igual… se lo damos firmado. Las exclusiones e injusticias, que vino a combatir Jesús, seguirán cubiertas por los valores del laissez faire; seguirán ocultas bajo esta manta; semana santa.