La líder campesina colombiana María Magdalena Cruz Rojas fue asesinada el pasado viernes por desconocidos en el municipio de Mapiripán, en el centro del país. Así lo denunció la Fundación para la Defensa de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario del Oriente y el Centro de Colombia (DHOC).

Cruz Rojas encabezaba el movimiento para la sustitución de cultivos en Mapiripán, que forma parte del departamento del Meta, según recoge un comunicado de la DHOC distribuido por la Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana (Coccam).

Según explicaron en su comunicado, la activista fue asesinada frente a su esposo e hijo en una finca propiedad del matrimonio “por personas armadas que llegaron encapuchadas a la casa de la finca donde habita la familia”.

La zona de Mapiripán fue durante años escenario del conflicto armado y fortín de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que perpetraron en ese municipio una masacre en la que fallecieron decenas de personas.

La organización Somos Defensores publicó un informe el pasado 1 de marzo en el que aseguraron que la violencia contra activistas de los derechos humanos y líderes sociales en Colombia se cobró 106 vidas en 2017 y que precisamente el asesinato de líderes sociales es “la piedra en el zapato” de la política de paz del Gobierno colombiano.

El pasado martes, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) pidió a Colombia “tomar medidas urgentes” para proteger a los defensores de derechos humanos y líderes sociales debido al alto número de asesinatos registrados en los últimos meses.