El balotaje de las elecciones en Costa Rica dieron la victoria al candidato oficialista Carlos Alvarado por un 60,8% de los votos, mientras que la oposición quedó con un 39,2%.

Aunque las encuestas hacían prever un resultado ajustado entre el Partido Acción Ciudadana (PAC, centroizquierda) y el confesional Partido Restauración Nacional (PRN), liderado por el pastor evangelista Fabricio Alvarado, fue el PAC el que finalmente consiguió una mayoría de apoyos.

La participación fue del 67% y supero a la primera vuelta del 4 de febrero, cuando acudió a las urnas el 65,7% del padrón nacional.

En el balotaje quedaron fuera los dos partidos históricos, lo que fue una evidencia de debilitamiento de los partidos. El discurso en defensa de los “valores cristianos” había ganado la primera vuelta y copó la discusión electoral después del llamado explícito de Fabricio Alvarado por meter a Dios en la política.

Carlos Alvarado, de 38 años, se presenta como representante de una nueva generación política y de una visión que trasciende las fronteras entre partidos políticos, pero sin salirse del camino tradicional de este país reconocido por su democracia y su sistema de bienestar.

“Esta elección nos ha confrontado con un espejo como país. Tenemos que leer esta elección así y entender eso profundamente. Como primer servidor del país, mi deber será unir esta republica para sacarla adelante”, exclamó este domingo el presidente electo.

El oficialista triunfó a pesar de los cuestionamientos populares al gobierno de Luis Guillermo Solís, quien cuatro años atrás prometía un “cambio” fuera de los partidos históricos y desgastados.