El líder norcoreano Kim Jong-un llegó el pasado domingo junto su esposa Ri Sol-ju al primer concierto de músicos surcoreanos que se realiza en más de una década en Corea del Norte –específicamente en su capital Pyongyang–, y de este modo, se convirtió en el primer líder del régimen en asistir a un espectáculo con artistas de ese origen.

La pareja fue vista de forma entusiasta y aplaudiendo durante todo el show de K-pop que duró dos horas, y al que también asistió la hermana del líder, Kim Yo Jong. De hecho, al finalizar la presentación el mandatario se tomó fotos con las estrellas detrás del escenario, afirmó que los eventos culturales intercoreanos deberían hacerse más seguido e incluso sugirió que se podría realizar un evento siguiente en otoño próximo, esta vez en Seúl, la capital de Corea del Sur.

El concierto se realizó en el contexto de las iniciativas de reconciliación que han impulsado ambas naciones, y que tendrá como gran evento la cumbre del próximo 27 de abril en que se reunirán los mandatarios de las dos Coreas.

En esta ocasión, una delegación de 160 artistas sudcoreanos –entre grupos bailarines, técnicos y adeptos al taekwondo– cruzaron la frontera para presentarse y visitar Corea del Norte desde el 31 de marzo hasta el 3 de abril. Entre ellos se encuentra el grupo femenino de K-pop que arrasa en Asia Red Velvet, la ex Girls’ Generation Seohyun y veteranos de la industria musical sudcoreana como Cho Yong-pol y Lee Sun-hee.

El punto de arranque para los encuentros entre ambas naciones fueron los pasados Juegos Olímpicos de Invierno que se celebraron en febrero pasado en Corea del Sur, ocasión en que los norcoreanos enviaron a atletas y a animadoras, así como a su hermana menor Kim Yo-jong en una delegación especial, quien hizo historia al ser la primera integrante de la familia en viajar a dicho país. A eso siguieron una serie de comunicaciones diplomáticas que han facilitado la distensión.

La cumbre intercoreana será la tercera luego de las que se llevaron a cabo en 2000 y 2007. Por estos días Corea del Norte sigue muy aislada, y de hecho, el acceso a la cultura que viene del extranjero está restringida e incluso penada por cárcel, sin embargo, el k-pop ha logrado hacerse un espacio a través de las llaves de memoria USB que son importadas ilegalmente de China.