Entre 2015 y 2017 Chile ha experimentado un crecimiento del 799% en las solicitudes de asilo.

Según La Tercera, mientras en 2015 se levantaron 629 peticiones de refugio, en 2017 ese número alcanzó las 5.656, promediando 15 requerimientos por día. No obstante, los números hasta el 28 de febrero de 2018 revelan que la tendencia continúa en alza, dado que en estos dos meses las solicitudes, que se se formalizam en el Departamento de Extranjería y Migración (DEM), ya alcanzaron las 2.229.

Según la legislación actual, se considera refugiado a “quien por fundados temores de ser perseguido por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o no quiera acogerse a la protección de aquel debido a dichos temores”. También lo son aquellos que hayan huido de su país por motivos de “violencia generalizada, agresión extranjera, conflictos internos y la violación masiva a los DD.HH. u otras”.

La solicitud de asilo otorga una visa temporaria por ocho meses, la cual permite trabajar y obtener la cédula de identidad chilena, y puede ser renovada hasta que una Comisión de Reconocimiento -liderada por el jefe del DEM y cuatro representantes del Ministerio del Interior y Cancillería- tome una decisión final sobre la petición de refugio.

Pese a que históricamente la comunidad colombiana fue la que registraba mayores solicitudes de refugio, a partir de 2017 se detectó un claro aumento de peticiones desde Cuba y Venezuela. De hecho, en lo que va de 2018, las solicitudes provenientes de esas dos naciones superan por primera vez los números de Colombia.

En el caso puntual de estos países, hasta la fecha solo se han otorgado siete refugios, cuatro para Cuba y tres para Venezuela.