Israel rechazó la investigación independiente solicitada por Naciones Unidas y la Unión Europea sobre los incidentes del pasado viernes en la Franja de Gaza, en los que murieron al menos 17 palestinos.

“Hicieron lo que tenían que hacer. Creo que todas nuestras tropas merecen un reconocimiento, y no habrá investigación”, aseveró el ministro de Defensa israelí, Avigdor Lieberman, al considerar que “la mayoría eran terroristas”, después de que el Ejército asegurara que diez de los fallecidos son miembros activos de la organización islamista, Hamás.

Lieberman defendió la “actuación de las tropas” como lo hizo el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que alegó que Israel estaba tomando “medidas firmes para defender su soberanía”.

Decenas de miles de palestinos secundaron el viernes en Gaza la llamada Gran Marcha del Retorno, la primera de una serie de movilizaciones que se extenderán durante seis semanas y que derivó en enfrentamientos con el Ejército israelí.

Los ya 17 fallecidos confirmados, la mayoría por munición del Ejército israelí, y el alto número de heridos, más de 1.400, provocaron la conmoción de la comunidad internacional y las críticas de países y ONG que condenaron “el excesivo uso de la fuerza”.

El ataque provocó el colapso de los centros hospitalarios gazatíes que, con cientos de heridos, funcionan completamente faltos de recursos por la escasez de medicamentos, lo que lleva a temer que la cifra de fallecidos por impactos de bala aún aumente.