A través de una carta enviada a El Mercurio, el médico Otto Dörr se refirió a las versiones que apuntan a su supuesto vínculo con la ex Colonia Dignidad, afirmaciones a las que calificó de “inexactas y calumniosas”.

Dörr especificó que “mi relación con Colonia Dignidad fue absolutamente marginal y no hubo vínculo alguno, ni profesional, ni ideológico”.

Además, aclaró que “aunque el daño ya está hecho, debo defenderme, y no solo por mí, sino también por la honra de mi familia y porque, además, se ha enlodado a la comisión que me otorgó el premio”, especificó el psiquiatra.

El Premio Nacional de Medicina recalcó que, por razones que “me parecieron humanitarias, defendí a los habitantes de Colonia Dignidad (y no a los jerarcas), por los continuos allanamientos a que eran sometidos por la policía. Fui engañado por los jefes al hacerme creer que eran falsas las acusaciones que los relacionaban con violaciones a los derechos humanos”.

A la vez, argumentó que “esta ingenuidad y torpeza la reconocí de cara al país y pedí perdón por el daño que mi error pudiera haber causado a los familiares y a la memoria de las víctimas de la dictadura. La frase aparecida en un medio de comunicación, en que se me vincula a la administración de “drogas a los alemanes que recibían tratamientos forzados para someterlos”, es una absoluta canallada y me reservo los derechos de tomar las acciones legales que correspondan”, agregó.

Otto Dörr enfatizó que las acusaciones de haber participado o avalado violaciones a los derechos humanos no se condicen con su “larga carrera de defensor de estos mismos derechos”. En este sentido, recordó que participó como perito en juicios de reparación por los crímenes nazis en Alemania, además de haberse opuesto a la intervención de la Universidad de Chile en dictadura, además de sus escritos acerca de las consecuencias psicológicas del exilio y la tortura.

“¿Es este el imperio de la posverdad o estamos frente a la vieja y odiosa calumnia por motivos que escapan a mi comprensión?”, cerró.