El ex presidente catalán Carles Puigdemont salió este viernes de la cárcel alemana de Neumünster, al norte del país, tras depositar una fianza de 75.000 euros. La Audiencia Territorial de la región de Schleswig-Holstein descartó este jueves el delito de rebelión en el proceso de extradición a España del ex mandatario y lo dejó en libertad bajo fianza mientras estudia la entrega por malversación.

A su salida, el líder independentista pidio diálogo “para salvar la democracia”, pese a la respuesta “represiva” que han recibido por parte del Estado.

En una declaración ante los medios nada más abandonar el centro penitenciario, Puigdemont aseguró que su lucha “es por la democracia” y afirmó que el conflicto catalán no es un asunto interno de España, sino que concierne a todos los ciudadanos europeos.

“Es hora de hacer política”, dijo, convencido de que, después de que la Audiencia Territorial de Schleswig-Holstein descartara extraditarlo por el delito de rebelión, “no hay excusas” para que las autoridades españolas no busquen una solución política.

Asimismo, a las puertas de la cárcel exigio la libertad de todos sus compañeros que siguen en prisión y califica de “vergüenza para Europa” que existan “presos políticos”.

No se cumple el requisito de la “violencia”

Según explicó el tribunal regional alemán en un comunicado, considera que la imputación del delito de rebelión es “inadmisible” por no cumplirse el requisito de la violencia, pero cree que sí puede ser aceptado el de malversación de fondos públicos, por lo que el proceso de extradición sigue adelante.

Según apunta, “por motivos jurídicos” no puede aceptarse una extradición por rebelión de acuerdo con el Código Penal español, ya que “los actos que se le imputan no serían punibles en Alemania según la legislación vigente aquí”. A su juicio, el delito que podría ser equiparable en Alemania, el de “alta traición”, no puede aplicarse porque no se cumple el requisito de la “violencia”.