Una de las denuncias más graves de los últimos años en Chile es lo que acaba de relevar un extenso reportaje de Ciper.

Se trata de un nuevo capítulo de la polémica Operación Huracán, el caso por el que están próximo a ser formalizados el ex general de Inteligencia de Carabineros, Gonzalo Blu, junto a otros ocho funcionarios de la institución por manipular evidencias para inculpar a comuneros mapuche de una serie de atentados incendiarios.

En febrero pasado, cuando la Fiscalía dio el giro en la investigación Huracán y ordenó a la PDI allanar las oficinas de la Unidad de Inteligencia Operativa Especializada (UIOE), Carabineros respondió con una especie de “ejercicio de enlace”, sacando sus vehículos a rodear el edificio. Finalmente el conflicto se solucionó y se allanó el lugar. El problema es que ese no era el único lugar donde operaban los funcionarios de Inteligencia de Carabineros.

Solo cuatro funcionarios de la UIOE tenían acceso a la segundo centro de operaciones, ubicado en la calle Hochstetter, en el centro de Temuco. Desde ahí, según publica Ciper, Carabineros interceptó más de 200 teléfonos de jueces, fiscales, políticos, abogados, actores y periodistas, con y sin autorización judicial.

Ese recinto nunca fue allanado y contiene información clave sobre los montajes policiales de los que se les acusa.

Desde ese centro de operaciones, los carabineros interceptaron el teléfono del actor Daniel Alcaíno, como quedó claro en un audio “filtrado” hace unas semanas. También se monitorearon las comunicaciones de fiscales en La Araucanía y de periodistas que trabajan en la zona.

El reportaje da cuenta de la declaración del mayor Patricio Marín Lazo ante la Fiscalía, asegurando que todas las interceptaciones las monitoreaban Leonardo Osses Sandoval y el civil Alex Smith: “Esta unidad cuenta con las oficinas de análisis, de oficiales de caso (que obtienen información de fuentes cerradas) e informática, siendo esta última la que lleva a cabo las interceptaciones telefónicas, análisis forenses, movimientos de redes sociales, entre otras funciones del área”.

Casa de los Taladriz

Otro elemento de la investigación da cuenta de que la casa en la calle Hoschstetter donde operaba parte de la UIOE era arrendada al empresario Raúl Benito Taladriz, primo del también empresario Emilio Taladriz, presidente de la Multigremial de La Araucanía.

Los Taladriz son conocidos en la zona. En 2008, la machi Francisca Linconao le ganó un juicio a Emilio por un cerro en disputa, apelando al convenio 169 de la OIT. La machi ha asegurado en varias ocasiones que cree que se le involucró en el caso Luchsinger Mackay producto de este hecho.

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Falso Facebook

El reportaje también da cuenta de que el capitán (r) Leonardo Osses y Alex Smith monitoreaban las actividades de una serie de dirigentes mapuche a través de Facebook, haciéndose pasar por el usuario “Lautaro Caupolican”, el que tenía más de 800 amigos.

La cuenta funcionó hasta febrero, cuando comenzó a publicar mensajes realcionados al descalabro de la Operación Huracán. En su última publicación, criticaron a los fiscales “Arroy, Garrido, Cornejo, Paredes, Candelara” y “al chanta de Carlos Palma”.