– Cuéntanos más sobre “Santiago al abordaje”. ¿De dónde nace la intención de contar esta historia, y contarla así?

– Siempre me ha interesado la literatura infantil, cuestión que compartimos con Carla Vaccaro, la ilustradora —y amiga mía—. Armamos esta historia para postular a un concurso español, el que consistía en elegir un mito o historia local y convertirla en un libro ilustrado para niños. Empecé a buscar y llegué al mito del origen de la Recta Provincia, el que encuentro asombroso porque propone un relato inverso de la colonización: el español llega a Chiloé, pero sin un afán de avasallar la cultura indígena. Reconoce a los locales como sus pares y está dispuesto a batirse a un duelo de magia con la machi local. Es tal su respeto que se asume derrotado por la machi y es así como le regala este libro con los secretos de la magia peninsular. Así, se produce una mezcla entre la cultura europea y la cultura ancestral, pero pacífica y consensuada, sin que la primera se imponga por la fuerza por sobre la segunda. Además, la que gana el duelo es una indígena y mujer, es decir, la persona más improbable para ganar este combate.

– ¿Y los rasgos formales? ¿Por qué el protagonista no es ninguno de los dos batientes a duelo? ¿Por qué está escrito en verso?

– Como la historia debía estar enfocada para niños, se nos ocurrió que la voz narradora fuese de un niño. Nace Santiago, sobrino de Don José de Moraleda, el mago español. Sobre las décimas, consideramos que era una buena forma de introducir en el texto el valor de lo local, de reivindicar el patrimonio oral del campo chileno a través de los cantos y el juego que contienen.

– Este libro fue presentado durante el verano en la Bibliolancha de Teolinda Higueras, conocida gestora cultural de la región de Los Lagos. ¿Cómo se gestó esa colaboración?

– Carla llamó directamente a Teolinda, contándole que conocimos su proyecto cuando quisimos programar una actividad de lanzamiento en Chiloé, lugar en el que se desarrolla la historia. Todo muy directo. Teolinda tuvo súper buena recepción: nos invitó, nos facilitó dónde quedarnos y el encuentro que se dio entre el equipo de “Santiago al abordaje” y los chilotes fue hermoso. Casi como lo que cuenta el mismo libro. Teolinda es como la machi, en el sentido de que es una mujer muy poderosa en lo que refiere a temas culturales en Quemchi. Ella fue quien armó, desde cero, el museo de Francisco Coloane. También dirigió, por mucho tiempo, la biblioteca local. De hecho, el proyecto de la Bibliolancha estaba enmarcado dentro de su gestión en ese puesto. Sin embargo, no se pudo ejecutar porque la actual administración del municipio no tiene interés en el fomento cultural de la región. No hubo plata para el proyecto, ni tampoco la voluntad de seguir apoyando la labor de Teolinda. La Bibliolancha quedó completamente en sus manos.

– ¿Fue una persecución política?

– Fíjate que cuando fuimos en febrero, Teolinda nos contó que era la segunda vez que salía a comprar a la feria durante un año. No pudo salir más veces porque el ánimo no daba. Ella es una figura, como te decía, muy importante para la cultura de la zona. La Blibliolancha, de hecho, nace como una iniciativa para acercar la lectura a las islas de más difícil acceso que se encuentran en el archipiélago de Chiloé. Teolinda conoce al revés y al derecho las necesidades de toda la comunidad, y desde la comunidad reconocen también su esfuerzo por no olvidar que la cultura —y la lectura— es un factor vital para el desarrollo de los pueblos.

– El pasado 2 de abril se celebró el Día Internacional del Libro Infantil. Tú, como autora, ¿Cuáles crees que son los desafíos, desde el mundo editorial, para llegar e impactar a este público?

– La ilustración y el texto, en conjunto, resultan muy atractivas para los niños porque el libro deja de ser un montón de páginas fomes y se transforma en un objeto, un juguete. Y no sólo a los niños les pasa esto. El auge del consumo de novelas gráficas con temáticas más complejas, “para adultos”, también tiene que ver con que este formato, que suma dibujo y letra, es fascinante. Un ejemplo: “El aprendizaje amoroso”, que es un libro francés, donde las ilustraciones son espectaculares y el texto no se queda atrás. Tiene un componente lúdico del que carece la narrativa clásica.