“Ahora me he liberado un poco” es una frase que Trinidad Riveros (21) repite varias veces durante la conversación, mientras toma sorbos de cerveza, aprovechando una de las tardes calurosas que aún quedan en el otoño entrante.

Para ella lo de volverse conocida se dio de forma explosiva: el 23 de julio pasado lanzó su primer sencillo, “Mi only one”, e inmediatamente el nombre de su proyecto de trap, Princesa Alba, se convirtió en trending topic en redes sociales y no hubo medio que no hablara de ella ni millennial que no estuviera enterado de quién es.

Tanto para bien o para mal, su aparición no dejó a nadie indiferente. El video, que superó las 23 mil visitas en menos de 24 horas, la muestra en el Estadio Monumental junto a un grupo de amigas vestidas con petos, abrigos felpudos y accesorios brillantes mientras bailan, fuman cigarros, toman rosé en botella y flamean una bandera de la Garra Blanca. “Nos casamos en el Monumental, quiero una boda tradicional”, dice la canción, y en la descripción del video, ella agregó: “Antes las princesas usaban coronas, ahora usan la camiseta del Colo”.

Se habló de la estética del video, de su cuerpo, de que era cuica, o que era abajista e incluso tuvo que salir a aclarar que efectivamente es hincha de Colo Colo. Lo mismo siguió con la publicación de sus tres siguientes singles: “Boy tú no haces bien”, “Baby Papi” y “Agua”, que recibieron críticas y halagos con la misma intensidad. Y este jueves volvió a dar otro paso con el lanzamiento de “Del Cielo”, un mixtape con cinco canciones nuevas, en la previa a su participación del sábado 8 en Ruidosa Fest.

Cómo lidiar con las exigencias al cuerpo

Trinidad llega vestida de blanco y negro, como su nombre. Mientras prende un cigarro, comenta que sólo fuma en carretes o cuando está nerviosa -como en el video de “Mi only one” y cuenta que viene precisamente de un ensayo para su presentación en Ruidosa, el festival fundado por Francisca Valenzuela que busca visibilizar y promover la participación de las mujeres en la industria de la música.

Días antes, a mediados de marzo, tuvo una de las más importantes presentaciones que ha dado: en la Concha Acústica de la Universidad Católica –donde estudia Publicidad y Dirección Audiovisual– que se realizó en el Teatro Caupolicán y donde antecedió a Moral Distraída y Javiera Mena.

– ¿Cómo te has sentido con respecto a Princesa Alba este último tiempo?

– Bacán, me siento mucho más segura de mí misma. De hecho esta es la primera entrevista presencial que doy, porque antes estaba muy a la defensiva, muy vulnerable y me sentía muy pendeja. Le he dado más vueltas al asunto y también influyó mucho que el Jose, mi pololo, se ganó una beca a Berlín y encontramos pasajes 2×1 en Black Friday, entonces nos alcanzó para irnos los dos y eso me despejó caleta. También me hizo entender cómo allá podís ser cualquier hueá y les da lo mismo, como que acá todos miran al otro en el metro, con esa mirada escrutinadora de prejuicio.

Además me metí de nuevo a la U. Había congelado a partir de lo de Princesa Alba; no era como un estrés, sino que quería enfocarme en eso y hacerlo bien. Como recién había partido y estaban todos los ojos sobre mí, quería hacer algo bueno, hacer música buena, tener tiempo para hacerlo. Eso fue al principio, pero ahora tener la U y Princesa Alba es bueno, no me estreso tanto por una de las dos porque también tengo la otra.

– ¿Cómo describes tus canciones nuevas?

– La mayoría son sobre el amor entendido como “te amo y todo pero déjame estar sola”, ¿cachái? Tiene que ver con todo este rollo y críticas que hay al amor romántico, separarme un poco de eso. Decir “me gusta mover el culo porque me gusta moverlo, no para ti” o “me maquillo para mí, no para ti”. Y claro, va en la línea de lo que ya he cantado antes y que es por donde quiero seguir.

– Claro, el tema de incluir nuevas miradas de mujeres en la música. En ese sentido, y a propósito del Ruidosa, ¿cuál es el feminismo que te interesa? 

– El feminismo es muy amplio y en verdad yo no soy muy docta, no me he metido a investigar bien, pero principalmente mi lucha es contra los estereotipos del cuerpo. A mí al principio se me criticó mucho por las pechugas, por mil hueás, y en verdad esas críticas para mí no son tan terribles porque yo viví seis o siete años con bulimia y fue porque cuando pendeja me dijeron que era gorda, siempre me decían que era gorda. Entonces mi feminismo se trata de liberar a las mujeres en cuanto a cómo se visten. Por ejemplo, transmitir que yo me visto así no porque quiera llamar la atención y seducir al hueón que está al lado, sino porque de verdad yo me siento cómoda y me amo y no es para un tercero, es por mí.

– Vi un post tuyo en Facebook y el especial del fanzine Witch en el que participaste donde cuentas tu experiencia sobre la bulimia.

– Sí, yo hacía gimnasia artística desde los 13 años y una vez salí en la tele. Fui a un campeonato en Suiza y estaba representando a Chile y se transmitía en todo el mundo, en TVN de hecho, y mi entrenadora me decía “erís muy gorda para salir en la tele, tus piernas son muy gordas para salir en la tele, yo te he visto más flaca, no podís salir así”.

Me acuerdo patente que esta era la big boss, y tenía otra entrenadora que era más joven (ella debe haber tenido como 21 en ese tiempo), y me sacó y me dijo “Trini, sé perfectamente que lo que te dijo te puede generar demasiadas cosas, pero no podís dejarte llevar por eso, no podís tener bulimia, no podís tener anorexia” y eso me pegó pal pico. No me di cuenta en el momento pero tres meses después estaba vomitando, como que me leyó el futuro. Y de hecho, ahí la bulimia partió al toque, para bajar de peso rápido. Duró seis años, hasta hace poco. Ahora tengo 21, y a los 19 me terminó. Estuve en tratamiento con psiquiatra, y todavía sigo, porque dura mucho tiempo, como diez años. Podís estar asintomática, pero la enfermedad siempre la vai a llevar dentro tuyo, esa cicatriz siempre te va a quedar. Pero por un lado, Princesa Alba fue una parte demasiado importante del proceso de rehabilitación, yo creo que fue lo más importante de hecho.

– ¿Cómo procesaste lo que pasó contigo, y que pasa con muchas mujeres, que la atención se desvió de la música y se fue mucho hacia tu cuerpo? 

– Yo creo que le pasa a todas las mujeres en la industria musical, porque antes de validar tu música, siempre te vái a tener que validar a ti en cuanto a si erís rica o no, si tenís o no las pechugas paradas, todos esos temas en la discusión en cuanto a las mujeres en la música siempre van a estar antes. Y puta, con los hombres no pasa, y sobre todo en el trap, que en verdad los hueones hacen hueás muy raras, son todos unos guatones feos y a nadie le importa. Y en todos los estilos, en realidad.

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"Si la Trini de los 13 años -que estaba en los huesos por la bulimia- se encontrara con la de ahora se sentiría decepcionada, porque esa niña soñaba con un cuerpo de revista, no con el cuerpo sano que tengo ahora. Además cuando eres adolescente seguir la corriente es muy fácil, y si todos se ríen de las pechugas de la Princesa Alba obvio que tú igual". – Casi todas las chilenas hemos crecido en entornos machistas, condenadas a la discreción de nuestro cuerpo y opinión. Hoy Trinidad Riveros aka @princesa.alba es todo lo contrario, porque decidió ser realmente protagonista de su vida. Por eso le preguntamos qué pensaría la Trini adolescente sobre ella, cómo fue volver a sentirse linda y qué rol han jugado las mujeres en su vida. Maquillaje y pelo @constonta 💕 fotografía @jooooooovergara 💕 entrevista @pawtenenbaum 💕Agradecimientos @lob.o 💕

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“Gianluca, ¿me podís hacer famosa?”

Una mirada rápida a sus búsquedas más recientes en Spotify muestra que lo último que ha estado escuchando son nombres indie como Grimes, Yung Lean, Bladee, Lana del Rey, el soundtrack de Call Me By Your Name –porque se dio cuenta que participa uno de sus compositores favoritos, Ryuichi Sakamoto– y Vengaboys. “La Grimes es mi favorita del planeta. De hecho, al principio yo me quería poner “World Princess” porque tiene una canción con ese nombre. Pero después fue como World Princess, ¿quién erís? ¿por qué te ponís así?”, cuenta mientras ríe.

“Toda mi familia es muy música, pero yo nunca me había metido mucho. Mi hermano toca todos los instrumentos que se te puedan ocurrir, y también mi tío, que se murió como a los 23, tenía una banda y su productor era Gustavo Cerati. Pero como en tercero medio me contrataron de DJ y me compré una tornamesa para mezclar, pero muy de juego, muy amateur. Mezclaba música muy na’ que ver, como house noventero porque me gustaba toda la música”, agrega sobre sus primeros experimentos.

– ¿Cómo nació la idea de hacer trap y de Princesa Alba?

– Cuando era pendeja era muy del computador, precisamente porque estaba muy metida en la bulimia y no salía mucho de la casa, no me gustaba tanto carretear y era muy ensimismada, me metía mucho a Tumblr y cosas de ese estilo. Y el 2011, 2012, Tumblr estaba empapado con los Sadboys, que es básicamente Yung Lean, y todos los post eran caritas tristes y vaporwave. Y ahí fue mi primer acercamiento, ahí me metí a la piscina del trap y empecé a cachar todo. Y el trap que más me gusta es eso, como más experimental, más de distorsión, de arte, bizarro y hueás. De hecho, mis principales como “referentes”, además del Yung Lean, son Aaliyah y Yung Hurn, todas estas hueás muy raras.

– Lo que te gusta es trabajar el sonido pero más sintético.

– Obvio. A mí el autotune por eso me gusta, porque siento que es algo tan siglo 21 que finalmente no tenís que cantar porque una máquina lo hace por ti, entonces ese fenómeno lo encuentro muy brígido. Te permite harto, finalmente es arte en sí, ¿cachái? Yo canto en mis conciertos, pero tú veís a la mayoría de los hueones y solamente ponen su canción como sale en Spotify y encima ellos se ponen a gritar. O arriba ellos están tomando Codeina con Sprite y están bacilando y no cantan, y de repente hacen “yei yei”. Es eso, es más como una performance. Es muy millennial todo este rollo.

– En tus canciones han participado productores como Gianluca o mlshbts. ¿Cómo trabajan? 

– Es una hueá muy millennial. Aunque en realidad no soy millennial, es X, Y o Z, no sé qué generación soy pero es todo por el computador. Nos vemos de repente en carretes, pero muy piola. En “Mi only one” fui a la casa del Gianluca, pero ahora es todo por computador.

– ¿Cómo empezaste a trabajar con él?

– Yo era fan pal pico con el Jose (su pololo), lo íbamos a ver a todo. Y yo hace tiempo que tenía ganas de hacer un  proyecto de música pero no sabía cómo concretarlo, porque no sabís con quién hablar para maquinar bases, no sabía eso básicamente: cómo funcionaba el tema de que grabai y después quién te lo edita, no sabía. Entonces un día estaba en un carrete con una amiga, y le hablé a Gianluca por Instagram y le dije: “Oye Gianluca soy tu fan, caché que estabai vendiendo bases, ¿me podís hacer famosa?”, y él me dijo: “Obvio que sí, bebé”. Una semana después estábamos en su casa, tomando rosé, fumando, y eso.

– Igual osada.

– Sí, pero awkward igual. Si no nos conocemos, ¿qué hacís en mi casa? Pero filo, ahora nos llevamos bacán.

El trap y la clase

“Una de las cosas que más me gusta del trap es que es válido ser raro. La gente que me gusta que hace trap son locos muy pernos, están en el computador, están con sus amigos y hacen videitos”, explica Trinidad.

A diferencia de los exponentes más conocidos, en sus letras Princesa Alba no aborda temáticas como drogas o armas, sino que habla de sus situaciones cotidianas como fiestas o romances. “Papi yo quiero bailar contigo / no me importa lo que digan tus amigos / yo quiero pasar contigo la ola de frío / pero no quiero que digan que eres mío”, dice parte de “Baby Papi”.

Además, su estética se caracteriza por los petos, buzos, faldas y zapatillas, tendencia conocida como “athleisure”, que también siguen figuras como Kylie Jenner y Rihanna.

– Cuando recién salieron tus videos, algo que se hablaba harto era el querer identificarte en una clase. ¿Por qué crees que prendió tanto ese tema?

– Yo creo que es ese afán del chileno de mirar para el lado y querer encasillar, para entender al otro como que tenís que encasillarlo en alguna hueá, y si no, no lo entendís. Yo creo que eso les chocó caleta, como que no entendían mi volá, entonces sentían la necesidad de encasillarme al toque, como “esta hueona es muy flaite” o “esta hueona es arribista”, “esta hueona es lais y solo está haciendo un proyecto pa la U”. Esa necesidad de justificar las inseguridades de uno en el otro yo creo.

– Yo pensaba en que hay ciertos elementos que son distintivos y que pueden parecer contradictorios o intocables, como decir “es cuica, por qué está en el Monumental”.

– Esa es la hueá. Finalmente, no por ponerme un buzo me va a hacer más o menos flaite. Me visto como quiera y chao.

– En ese sentido, el rollo tuyo es bien distinto al trap más “convencional”. Tú no hablas de armas, drogas, o dinero ¿desde dónde sientes que te sitúas? 

– Es que si bien técnicamente lo que yo hago es trap, yo no me considero trapera. Y yo creo que en el trap en Chile hay hartas escenas. No sé si yo estoy inserta en una, pero la que me gusta es una que se parece harto a los referentes que yo tengo afuera como Yung Lean y Bladee. Una cuestión mucho más arte, y ahí está Gianluca, el mlshbts, que son hartos productores y cantantes que son muy bacanes. Pero yo tampoco me sitúo en esa escena porque mi público no es el mismo y no podemos hacer tantas tocatas porque yo no llego a la misma gente que llegan ellos. Yo no diría que estoy metida en la escena del trap en Chile, yo creo que estoy afuera, con una pata adentro y la otra afuera. Más afuera diría yo. Y todavía soy muy nueva, todavía no tengo mi público establecido.

– ¿Cuáles son tus proyecciones en el largo plazo? 

– Me gustaría cantar con Yung Lean (gesto de corazón), pero mis proyecciones son seguir haciendo música, lanzar más mixtapes, colaboraciones. Y sacar más videos, que es lo que más me gusta. Normalmente los dirigen mis mejores amigos, pero yo igual me meto mucho en el arte y todo eso. Y presentarme en grandes escenarios, obviamente que me gustaría llegar, no sé a cuáles específicamente pero sí.

– ¿Lollapalooza, por ejemplo? 

No sé. Si me invitan sí, pero no tengo escenarios específicos a los que aspiro.