Fue la noche del sábado cuando finalmente sucedió: Luiz Inacio Lula da Silva (72), ex presidente de Brasil, llegó en helicóptero a Curitiba y se entregó a la Policia Federal tras la sentencia de la Justicia brasilera que lo condenó a 12 años y un mes de cárcel por corrupción y lavado de dinero en el polémico caso Lava Jato.

Así pasó su primera noche en prisión, con sus partidarios en una vigilia permanente y con la conservadora ciudad del sur de Brasil conmocionada, lo que ha causado disturbios entre los simpatizantes del líder del Partido de los Trabajadores (PT) y los agentes que custodían el recinto donde está la celda de Lula.

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No sólo en Curitiba, a lo largo de todo el país la noticia ha remecido para bien o para mal. De los adherentes que exigen su pronta libertad se puede pasar fácilmente a quienes festejan la detención del candidato mejor posicionado en las encuestas para las elecciones presidenciales de este año.

Uno de los que celebró es Oscar Maroni, confeso derechista y dueño del cabaret más importante de Sao Paulo. Al enterarse de la noticia, el empresario ofreció una fiesta gratis por la detención de Lula.

Para festejar, Maroni puso a la entrada de su localdos enormes fotos de la presidente de la Corte Suprema Carmen Lúcia y del juez Sérgio Moro. Ambos son los funcionarios judiciales que posibilitaron la avanzada derechista que implica la detención de Lula.

El empresario ofreció además cerveza gratis a alrededor de 3 mil personas. “Puse la foto de Moro y de Carmen Lúcia porque ellos trajeron dignidad a Brasil”, afirmó Maroni a los medios brasileros.

El organizador de la celebración había ofrecido hace unos días cerveza gratis por un año a quien “matara a Lula”.

Maroni tiene antecedentes judiciales: estuvo preso en 1998, 2004 y 2007 por asociación ilícita, trata de mujeres y prostitución. Un demócrata ejemplar.