La rutina del machi Celestino Córdova cambió. Acostumbrado a levantarse a las 5 de la mañana de su celda para realizar su rogativa diaria, hoy lo hace tres horas después.

El azúcar en su cuerpo ya no es la misma, cuenta Giovana Tafilu, experta en medicina mapuche y una de las personas que día a día visita a Celestino en la cárcel de Temuco. Hace 88 días inició la huelga de hambre, solicitando solo la salida por 48 de prisión para renovar su rewe, una ceremonia tradicional mapuche que tiene la obligación de realizar en su condición de machi de su comunidad.

Cuando anunció la medida de presión, en enero de este año, fue tajante: “Estoy dispuesto a morir”. La convicción no transa hasta hoy. “Hay solo dos salidas de esto: Se accede y el machi realiza la ceremonia o el machi se muere. La huelga de hambre tiene ese trasfondo, él dice que de no darse la petición se va a morir igual. La no renovación de su rewe igual produce la muerte”, dice tajante Jorge Guzmán, su abogado.

En 88 días, ha perdido más de 25 kilos y, según el informe del Colegio Médico que lo visitó el pasado domingo, presenta una “arritmia cardíaca permanente desde hace aproximadamente un mes y actualmente se agrega trastorno del metabolismo de la glucosa”.

La enfermedad del machi

Celestino Córdova está condenado a 18 años de prisión por la muerte de Werner Luchsinger y Vivian Mackay. De esos, ya ha cumplido cinco años privado de libertad.

Hace casi un año que Córdova muestra signos de estar enfermo. Así lo acredita un informe de la abogada Gloria Painemilla, del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), quien consignó que el machi presentaba decaímiento corporal y dolores de cabeza y cuerpo en una visita en junio de 2017.

Dos meses después, el machi inició su clásica rogativa, cuando sus compañeros en la cárcel lo escucharon gritar cosas y después desmayarse. Enviaron una carta al alcaide del Centro Penitenciario de Temuco solicitando que se le dé permiso de visitar su rewe, como él venía pidiendo, porque eso era lo que lo tenía enfermo.

El 24 de octubre de 2017, el médico Víctor Caniullan lo trató en el Centro de Medicina mapuche Ñi Lawentuwünn. El centro médico, ubicado en Nueva Imperial, es un hospital público, parte del Servicio Salud Araucanía Sur. Este organismo reconoce a Caniullan -un machi, tal como Celestino- como un “especialista en salud mapuche”, en una resolución que data del año 2005, tomada a razón por la Contraloría.

El informe médico firmado por Caniullan da cuenta de que Celestino Córdova sufre la “enfermedad del machi”, la que “se traduce en muchos dolores de hueso los músculos, el debilitamiento generalizado del cuerpo y no poder dormir”.

“El machi Córdova a consecuencia de su debilidad espiritual está sufriendo deterioro de su sistema óseo, que le ocasionan inflamaciones, dolor muscular, digestivo, sus intestinos no están funcionando bien y tiene muy mala circulación de la sangre en todo el cuerpo, fuertes dolores de cabeza y está alterado el sistema nervioso”, dice el documento.

“Se produce un desequilibrio con su newen, pulli (fuerza espiritual y su espíritu de machi), espacio espiritual de donde proviene él, es decir su lof“, añade Caniullan.

El machi Víctor Caniullan finaliza el informe asegurando que el tratamiento de Celestino Córdova solo se puede completar “en un zatun, en su rewe. Es decir, una ceremonia que debe ser realizada exclusivamente en su rewe“.

Permiso se ha dado antes

La salida de prisión para asistir a una ceremonia espiritual mapuche no es una situación desconocida para Gendarmería. Existen tres casos recientes en que se entregaron las facilidades de acompañar a miembros del pueblo mapuche a asistir a ceremonias propias de su cultura.

En noviembre de 2017, Guido Carihuentro, quien cumple pena en la cárcel de Temuco, pudo asistir a una ceremonia espiritual en su rol de zugun machilife (ayudante de machi), situación que se dio sin problemas ante el amparo del INDH y Gendarmería, con los funcionarios manteniendo su distancia y estableciendo un perímetro a la ceremonia, la que se desarrolló con normalidad.

Un mes después, en diciembre, el lonko Alfredo Tralcal, que enfrenta el juicio oral por el caso Iglesias, pudo asistir a un nguillatun a su comunidad Lleupeco, bajo la custodia de Gendarmería.

Misma situación para la machi Francisca Linconao, imputada también en el caso Luchsinger Mackay, quien mientras estaba en prisión preventiva en 2016 pudo asistir a su rewe para la celebración del Wetripantu.

Los últimos dos casos, eso sí, son distintos al del machi Celestino, pues tanto Tralcal como Linconao estaban en prisión preventiva, por lo que su salida se tramitó ante un juez de garantía. Amparados en el convenio 169 de la OIT y en las recomendaciones que ha hecho Naciones Unidas sobre el tratamiento a personas mapuche privadas de libertad, los jueces permitieron la salida.

Celestino Córdova, en cambio, está condenado, por lo que su custodia es de responsabilidad exclusiva de Gendarmería de Chile.

Marcha en apoyo del machi en Temuco / Agencia Uno

Depende de Gendarmería

Ayer martes, la Corte de Apelaciones rechazó un recurso de amparo presentado por el INDH en defensa del Celestino Córdova, en el que pedía que se garantizara la salud del machi. La estrategia judicial era clara: El machi está enfermo, tiene una orden médica por ser ejecutoriada, pero no puede porque Gendarmería se niega.

“Si se tratara de un no mapuche y si el diagnóstica fuera peritonitis, el Estado tendría la obligación de desplazarlo a un hospital para tratarlo. Aquí, el caso es similar, el Estado debiera garantizar el acceso a la salud en condiciones de igualdad para que culmine su proceso de sanación espiritual”, afirma Federico Aguirre, director del INDH La Araucanía.

La movida ya fracasó, pues tanto el Juzgado de Garantía de Temuco como la Corte de Apelaciones se negaron a dar curso a la solicitud. La opción de ir a la Suprema, por ahora, se ve difícil.

En los cinco años que lleva de condena, la defensa del machi Celestino Córdova ha ingresado más de 20 solicitudes de salida por 48 horas para realizar la ceremonia espiritual en la comunidad Juan Córdova, comuna de Padre de las Casas.

La decisión depende estrictamente del alcaide del Centro Penitenciario de Temuco, que tiene bajo su cuidado a Córdova. Hasta ahora, se ha negado consistentemente a la salida del machi, argumentando que no cumple los requisitos para acceder a un permiso de salida especial, siendo que ni él ni su defensa han solicitado dicho permiso, pues la renovación del rewe es para Celestino un tema de salud, de su vida que está en riesgo si no lo hace.

“El trasfondo de esto es político, no pasa por una acción burocrática, la finalidad es que haya voluntad política. Es un emplazamiento al gobierno, que a través de Gendarmería, dependiente del ministerio de Justicia, pueda poner fin a esto”, opina Jorge Guzmán.

Para Federico Aguirre, detrás de la decisión de no permitir al machi ir a su rewe está el hecho que el propio Estado niega la calidad de los Víctor Caniullan como “especialista en salud mapuche”. “Esto tiene que ver con la falta de reconocimiento que como Estado y sociedad no le hemos dado a los pueblos originarios y al mapuche en particular, el desconocimiento de esa identidad que reclama ser conocida como condición de pueblo, una identidad, una historia, una lengua, una religión distinta a la dominante”, opina el director del INDH.

La semana pasada, una delegación de la comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados visitó a Córdova en la cárcel de Temuco. Miguel Crispi (Revolución Democrática), asistente a la cita, comenta que vio al machi decaído “pero con fortaleza”. El parlamentario cuestiona que la solicitud sea vista, desde la cultura occidental, como “folclórica”.

“Es un médico que es machi, que trabaja en un hospital público reconocido por el Estado el que señala que su vida está en riesgo por no visitar su rewe”, afirma el diputado.

Salida alternativa

Pese a los llamados, movilizaciones y presión mediática ejercida, el gobierno se ha mantenido firme en su decisión de ni siquiera sentarse a conversar con Celestino Córdova.

El lunes, en la última marcha en su apoyo en Temuco, el intendente de La Araucanía Luis Mayol comprometió reunirse con los voceros del machi, pero nunca llegó a la cita. Después, en declaraciones a la prensa, aseguró que acceder a la petición “enviaría la señal equivocada” y provocaría que reos en todo Chile soliciten salidas especiales.

En tanto, el ministro de Justicia, Hernán Larraín, dijo tajante que no había negociación “con una huelga de por medio, porque es una presión indebida para cualquier autoridad”.

La presión, sin embargo, crece día a día que la salud de Córdova se deteriora.

Una salida alternativa todavía está en manos de Gendarmería, que hace un tiempo presentó un recurso de amparo para darle alimentación forzada, acción que ganó en la Corte de Apelaciones y que, teniendo la posibilidad, todavía no hacen.