Desde ayer que se esperaba con expectación la carta que el Papa Francisco I envió a la Iglesia chilena, después de conocer el detalle del informe de monseñor Charles Scicluna, quien estuvo en el país recogiendo antecedentes de casos de abuso en la Iglesia chilena.

La misiva fue leída esta tarde por Fernando Ramos, secretario general de la Conferencia Episcopal. En ella se consigna que Francisco reconoce “graves equivocaciones de valoración y percepción de la situación, especialmente por falta de información veraz y equilibrada“, sobre los casos de abuso en la iglesia.

“Pido perdón a todos aquellos a los que ofendí y espero poder hacerlo también personalmente, en las próximas semanas, en las reuniones que tendré con representantes de las personas entrevistadas”, aseguró el argentino Jorge Bergoglio.

“Todos los testimonios recogidos en ellas hablan en modo descarnado, sin aditivos ni edulcorantes, de muchas vidas crucificadas y les confieso que ello me causa dolor y vergüenza”, agregó, sobre los casos recopilados por Scicluna.

En la carta, Francisco convoca a los 32 obispos de Chile a reunirse con él en Roma, encuentro que sería la tercera semana de mayo.

Una de las grandes expectativas era conocer qué iba a pasar con el obispo de Osorno Juan Barros, acusado de encubrir los abusos de Fernando Karadima. Vale recordar que la visita del propio Papa Francisco a Chile en enero estuvo marcada por el caso de Barros.

Sobre el obispo de Osorno, fue el presidente de la Conferencia Episcopal, Santiago Silva, quien aclaró que “todavía no hay ninguna medida a corto plazo” sobre este tema.

Además, se encargó de aclarar que Barros “no ha entregado ninguna carta de renuncia”.

Eso sí, se espera que haya alguna determinación después de la reunión que sostengan los clérigos con Francisco en el Vaticano.