“Ni un segundo más de indecisión”, fue la consigna que transmitió el día de ayer el ministro de Salud, Emilio Santelices, en dos actividades en las que presentó los lineamientos que tendrá el nuevo Plan Nacional de VIH/SIDA.

La semana ha sido agitada para Santelices: el viernes pasado le solicitaron una reunión desde la Universidad de Chile por el alza de casos nuevos de VIH; el lunes a primera hora se reunió con el rector Ennio Vivaldi, el director del Centro de VIH del Hospital Clínico de la universidad, Alejandro Afani, y el director del Hospital JJ Aguirre, Jorge Hasbún; por la tarde el ministerio dio a conocer las alarmantes cifras que indicaban que los casos nuevos de VIH habían aumentado en un 96% respecto a 2010; la mañana siguiente, la Cámara de Diputados aprobó la interpelación en su contra por el protocolo de objeción de conciencia para el aborto en tres causales; y ayer dio el primer paso del nuevo Plan Nacional de VIH/SIDA tanto en un punto de prensa en el Minsal como ante alrededor de 20 organizaciones de la sociedad civil en el ex Congreso Nacional.

Con un aumento de 2.968 casos nuevos en 2010 a 5.816 en 2017, una estimación de alrededor de 100 mil contagiados a nivel nacional y estadísticas que muestran que tanto el testeo de VIH como el uso regular de condón han ido a la baja, el ministro Santelices partió diciendo en el punto de prensa: “Las cifras que han trascendido encendieron las alarmas, más aún cuando pudimos constatar que el incremento del Sida en los últimos años se ha duplicado. Esto se ha asociado también a un aumento de la mortalidad: si las referencias mundiales son de un 1,2 pacientes por cada 100 mil habitantes, en el caso de Chile es 2,9. Eso nos ha llevado a no tardar un minuto en tomar medidas para quebrar esa tendencia”.

Al lado suyo estaban las subsecretarias Paula Daza (Salud) y Gloria Burgos (Redes asistenciales), el jefe de la división de Educación General José Palma, el director ejecutivo de la organización internacional Unitaid Lelio Marmora y el especialista asesor de VIH del Minsal, Carlos Beltrán.

Justamente Beltrán fue uno de los más críticos de la situación. Ya había expresado en la semana que se estaba “pagando 16 años después por la suspensión de educación sexual”, y el día de ayer disparó contra los planes piloto de testeos anunciados el año pasado: “Nunca se llegaron a concretar de una manera realmente significativa que permitiera tener información relevante”.

Otro de los puntos en los que el doctor fue autoflagelante fue respecto a cómo se encuentra Chile de cara a la meta de “90-90-90” propuesta por ONUSIDA, que busca que los países lleguen a un 90% de diagnóstico, de tratamiento antiretrovírico y de supresión del virus a niveles indetectables.

El informe Ending AIDS de ONUSIDA de 2017 había presentado a Chile en los niveles 69-77-89+ respectivamente. Sin embargo, a la luz de las nuevas revelaciones, Beltrán admite que esos números han cambiado. “Nadie sabe en qué punto estamos respecto al primer 90 (diagnóstico), pero estimamos que nos encontramos alrededor del 50%”, dijo a El Desconcierto.

“Con una estimación de 100 mil personas con VIH en Chile, no podemos ser obsecuentes y pensar que vamos a revertir esto y lograr el 90-90-90 tan anhelado por la Organización Mundial de la Salud de un día para otro. Obviamente nos va a tomar mucho tiempo”, admitió por su parte el ministro Santelices ante las 20 organizaciones de la sociedad civil con las que se reunió en el ex Congreso, a las que invitó a formar cuatro comisiones de trabajo para darle forma al nuevo Plan Nacional de VIH.

Lee en El Desconcierto: “El historial de desidia del Estado chileno que permitió el aumento de un 96% en los casos de VIH”.

Ministro Santelices reunido con organizaciones de la sociedad civil.

“El problema del VIH en Chile no es un problema de los migrantes, es un problema del país”

Una de las inquietudes que hubo durante el día de ayer fue la relación de la migración con el aumento de los casos de VIH. Esto luego de que El Mostrador publicara un estudio del Instituto de Salud Pública de que mostraba que, de 590 casos confirmados para enero de 2018, 188 correspondían a inmigrantes (un 32%).

Al ser consultado al respecto, el doctor Carlos Beltrán fue enfático en descartar la causalidad de las inmigraciones con el aumento de casos de VIH: “No hay evidencia de que las confirmaciones de VIH en migrantes den cuenta del aumento del número de casos en Chile. El problema del VIH en Chile no es un problema de los migrantes, es un problema del país. Ahora, lo que ocurre es que específicamente desde ciertos países están llegando migrantes que conociendo su condición de VIH positivo, por razones de falta de acceso de tratamiento están viniendo a Chile. Y esas personas, por ley, tienen que ser confirmadas  por el ISP. Y entonces pasan a engrosar el número de migrantes dentro de esta distribución”.

Según datos del informe de Situación epidemiológica de las infecciones de transmisión sexual en Chile de 2016 del Departamento de Epidemiología, en el quinquenio 2012-2016 un 8,2% del total de casos notificados correspondió a personas extranjeras y el año 2016 el porcentaje de extranjeros notificados representó el 14% del total de casos. “Si bien, según este análisis, estas poblaciones no presentan grandes porcentaje de infecciones, existe un aumento en la población migrante en el año 2016, lo que no implica que el aumento de algunas ITS este dado por el incremento en la población extranjera”, dice el informe.

El infectólogo y director del Centro de VIH del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, Alejandro Afani, también descartó la causalidad de la inmigración en el aumento de casos de VIH. “¿Cómo le vamos a echar la culpa a los extranjeros, por dios? Esto viene desde hace mucho antes de la inmigración, lleva mucho tiempo. La mayoría de mis pacientes son chilenos, lo que no quiere decir que no haya extranjeros, pero no es la causa”, dijo en conversación con El Desconcierto.

Doctor Alejandro Afani. (Foto: medclin.cl)

—¿Por qué nos encontramos hoy en esta situación de aumento de casos nuevos de VIH?

—Porque no se tomaron las medidas a tiempo. En el pasado no estuvo el VIH en la agenda, y cuando no está entre las prioridades, no se toman las decisiones oportunamente y llegamos en el escenario en el que nos encontramos hoy día.

—¿Qué medidas se pudieron haber tomado?

—Aumentar los testeos, ofrecer mayor diagnóstico a la población en general y también fuera del sistema de salud. Esto afecta primordialmente a los jóvenes, por lo que la pregunta es por qué no se ha llegado con la oferta del test a los colegios, las universidades, las discotheques. Ellos no van a ir a un hospital o un consultorio, porque normalmente no están contagiados. También es transversal la falta de información y la pérdida del miedo a no usar preservativo. En la Encuesta Nacional de Salud salió que menos del 20% ocupa condón de manera regular. ¿Qué se puede esperar de eso?

En la experiencia internacional, ¿qué casos se podrían tomar como modelos en este tema?

—Suecia te diría que es el primer país en el mundo que logró completar la meta 90-90-90 de la Organización Mundial de la Salud. Ahora, la tendencia en el mundo es a la disminución de los casos nuevos, sin embargo en Latinoamérica se ha mantenido un poco estancado y en Chile además ha ido aumentando. Vamos en la dirección contraria. Y eso es porque no se han tomado las medidas oportunamente.

—¿Cómo ve el escenario actual en Chile respecto a la estrategia 90-90-90?

—Mal pues. Porque ya partimos mal del primer 90, de la base. Si tú tienes hoy, y hasta el ministro lo ha reconocido, al menos 100 mil personas infectadas y tenemos diagnosticadas menos de 50 mil, nos falta más de la mitad para llegar a ese primer 90% de población diagnosticada. Hay una brecha de un 50 ó 60% que nos falta, y aunque nos quedara un 30% estaríamos mal.

—El ministro Santelices también ha hecho un llamado a la no estigmatización de las personas con VIH. ¿Cómo cree que se puede combatir ese prejuicio?

—Lo principal es ir informando. El peor flagelo de la sociedad es la ignorancia, hablar desde esa vereda. En otros países no existe este grado de estigmatización. Afortunadamente esto ha ido cambiando en nuestro país y lo seguirá haciendo, pero no podemos salir con discursos pensando que son los extranjeros los que traen la infección. Yo creo que es al revés, tenemos tantos infectados que yo creo que somos nosotros los que estamos exportando el virus.