El miércoles 11 de abril se realizó en el Salón de Honor de la Casa Central de la Universidad de Chile, la entrega de 101 títulos póstumos a estudiantes desaparecidos y ejecutados políticos durante la dictadura cívico-militar de Augusto Pinochet.

La ceremonia, oficiada por Ennio Vivaldi, contó con la participación de la pianista María Paz Santibañez y los discursos de Lorena Pizarro, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Alicia Lira, presidenta de la Agrupación de Ejecutados Políticos, entre otros líderes sociales.

El acto -que duró aproximadamente tres horas- no estuvo libre de críticas, reconocidas no sólo por parte de los familiares sino también de los propios organizadores; esto, por la tardanza por parte de la casa de estudios, en realizar este homenaje de reparación simbólica que muchos años antes ya había sido llevado a cabo por la Universidad Católica y la Universidad de Santiago de Chile, entre otras instituciones del Estado.

“Es tarde, es cierto, pero la Universidad de Chile a veces es un fiel reflejo del país al que se debe. A ratos lento, a veces sordo, hasta que reacciona“, dijo Faride Zerán, académica, vicerrectora de Extensión y Comunicaciones de la universidad, quien lideró el comité investigativo de la iniciativa.

Asimismo, se expresaron los representantes de los estudiantes reconocidos, como la viuda de Alejandro Arturo Parada, quien señaló que “a pesar del tiempo pasado” es un reconocimiento, sin embargo agregó que aún “falta justicia”.

Algunos familiares incluso aprovecharon la instancia para exigir justicia por las víctimas. Fue el caso de Germán Grunert, hermano de Álvaro Barrios, quien tras recibir el cartón, desplegó un lienzo con el rostro del estudiante en el que exigió: “Título + Toda la verdad, Toda la Justicia”.

Foto: @uchile

Foto: @uchile

Otro de los puntos que crearon disonancia entre las familias de los homenajeados fue el limitado ingreso al Salón de Honor donde se realizó la ceremonia. Sólo dos representantes por estudiante podían participar del acto, el resto de amigos y familiares asistentes fueron conminados a un salón contiguo donde pudieron ver el desarrollo de la instancia a través de una pantalla gigante.

“Me parece muy mal que nos inviten y que luego no podamos entrar a participar de algo tan importante para nosotros” manifestó uno de los asistentes que, pese a esto, agradeció el gesto, si bien “tardío”, de la Universidad. Ante esto, fuentes cercanas a la organización aseguraron que el esfuerzo realizado para poder concretar y saldar la deuda histórica de la casa de Bello fue intenso. Según indicaron, durante muchos años “pelearon” su realización contra varios integrantes del Consejo Universitario de la institución que se negaban a llevarla a cabo.

El trabajo del equipo investigativo no cesa, el próximo 11 de septiembre la Universidad de Chile distinguirá a los nuevos estudiantes tras un nuevo proceso de documentación, que  continuará hasta reconocer a todos los estudiantes, según informó la casa de estudios.