“Dejo el cargo de secretaria permanente de la Academia. El deseo de la Academia era que me retirara, y por lo tanto decidí además renunciar a mi sillón, el número siete. Esta decisión la he tomado con efecto inmediato, declaró Sara Danius a la prensa, y agregó que lo hacía pensando en el bien de la Academia”.

Como una verdadera tragedia griega se ha ido desarrollando la peor crisis en tiempos modernos de la Academia Sueca. Y este jueves resultó en la dimisión de la mismísima secretaria permanente, Sara Danius, quien fue la primera mujer que asumió en el cargo, luego de 18 predecesores.

“Me habría gustado quedarme más tiempo. Pero hay otras cosas interesantes que hacer en la vida” dijo Danius a la salida de la Casa de la Bolsa, luego de una reunión de tres horas con los miembros de la Academia. También se dio a conocer que la controvertida poeta y miembro de la Academia, Katarina Frostenson, se retira por un tiempo indeterminado.

“Tenemos la esperanza de que la Academia pueda sobrevivir como institución”, dijo el director de la misma, Anders Olsson, quien asume en el cargo de secretario permanente interino, en tanto que la Academia se reconstruye. Y agregó: “Nos vimos en la obligación de llegar a un acuerdo. De dar un paso atrás. Quienes anteriormente defendieron a Katarina Frostenson, dieron un paso atrás, y Katarina aceptó a renunciar a sus labores dentro de la Academia. Luego tratamos de resolver la crisis de confianza respecto a Sara Danius, mediante su dimisión”.

Pero, la miembro más reciente de la Academia, la escritora Sara Stridsberg (elegida el 2016), dio otra versión del asunto: Yo he luchado durante toda la tarde para que Sara Danius se mantuviera en el cargo de secretaria permanente. Para mí, ella ha sido una clara esperanza”escribió, en un mensaje de texto a Dagens Nyheter.

“El dealen  [trato] de la Academia fue que Katarina Frostenson dejase sus funciones en la Academia, no su sillón, si Sara Danius dimitía como secretaria permanente. Yo lloré, durante la reunión”escribe Sara Stridsberg en un mensaje a Dagens Nyheter.

Con la dimisión de Sara Danius, se puede constatar que la esperanza de una renovación de esta arcaica institución se esfuma. En la práctica, se trató de un golpe para derrocar a Sara Danius. El “team Horace Engdahl” ganó al “team Sara Danius”. Se trata de una lucha entre el hombre cultural y la mujer cultural, como lo ha dicho la académica Ebba Witt Brattström.  

Este jueves, las redes sociales se encendieron. Muchos concuerdan en que lo mejor sería disolver la Academia, una institución feudal que no rima con un país moderno como Suecia.  Una institución que dispone de grandes cantidades de dinero, libre de impuestos y sin transparencia alguna. Una institución donde los miembros son vitalicios, y cuando alguno se va – porque fallece – otros pueden elegir a sus amigos. Otros se enfadan y se van, y su sillón permanece vacío por décadas. En otras palabras, las condiciones perfectas para la corrupción.

El jefe de cultura de Dagens Nyheter, Björn Wiman, comentó esta tarde en el noticiero Aktuellt la situación, y dijo que la decisión de la Academia era “totalmente absurda”: “Lo que ha ocurrido con la Academia no es más que una gran tragedia, tanto para la institución como para la vida cultural sueca, que depende de su buen funcionamiento. Ahora tenemos una institución en la que nadie confía. Es imposible ver cómo estos 11 miembros que permanecen y que claramente han demostrado que no solo están a un lado de la sociedad, sino además por debajo de la sociedad, van a salir adelante. Que no quieren seguir la recomendación de un renombrado bufete de abogados para recurrir a las autoridades pertinentes por sospechas de fraude. Que hacen oídos sordos a los abusos sexuales que ocurren a su alrededor”.

La Academia Sueca es una de las instituciones más machistas de la sociedad sueca. Desde 1786, hasta el 2016, cuando Sara Stridsberg fue elegida en el sillón número 13, la Academia ha contado con 190 miembros. ¿Cuántos de estos han sido mujeres?: Nueve. La primera mujer de la Academia Sueca fue la escritora Selma Lagerlöf.  Fue elegida el 28 de mayo de 1914, luego de un cambio en los estatutos. Sara Danius ocupaba el mismo sillón que Selma Lagerlöf, el número 7. Y ahora está vacío.