Con un impactante capítulo que no dejó a ninguno de sus seguidores indiferente, este miércoles la popular teleserie “Perdona Nuestros Pecados” (Mega) dio término a su primera temporada. Pero como se ha visto en los adelantos, en la segunda las cosas se ponen aún más intensas y oscuras.

Uno de los personajes a quien se le complicará el escenario es Bárbara, personaje interpretado por la actriz María José Bello, debido a su relación con Mercedes, la directora del colegio de monjas de Villa Ruiseñor e hija del alcalde Ernesto Möller, y relación que los seguidores bautizaron como “Barcedes”.

En conversación con Buit, la actriz adelantó que “esta relación se empieza a abrir al entorno y por supuesto que en ese contexto y el machismo de la época, que era mucho más rudo que ahora, va a ser muy difícil navegar las aguas de nuestro amor”.

La actriz valora que la teleserie haya abordado una relación entre dos mujeres, señaló que “me encantaría que en los tiempos que corren no fuera un tema”, y agregó que “me llama la atención que, sesenta años después, ser lesbiana todavía siga siendo difícil”.

También cuenta que a partir de su interpretación, le han escrito muchas jóvenes contándole sus historias y dificultades con sus familias, lo que la ha hecho reflexionar que “tenemos una gran misión con nuestros hijos, no solamente de aceptar si es homosexual o es lesbiana, sino en cualquier cosa que quiera ser o como quiera vivir su vida, nos falta mucho aceptar al otro”.

Con respecto a cómo han trabajado en la relación, Bello explicó que “nos hemos preocupado de trabajar esta relación desde el amor profundo”. “Hemos hablado  con mujeres que tienen historias de amor preciosas, que son lesbianas, que han aportado mucho con nuestra relación, poniendo énfasis en cómo nos amamos. Nos interesa mostrar que este es un amor verdadero y que la vamos a luchar contra viento y marea para estar juntas”.

Finalmente, la actriz se refirió al machismo que atraviesa la historia situada en los años ’50 y ’60 y las marcadas diferencias entre hombres y mujeres y señaló: “Uno mira y dice qué atroz la vida de mi abuela, de nuestras abuelas y algunas madres. Todo lo que tuvieron que vivir”.

Además, con la sensación que se queda es que “una dice bueno, hemos avanzado, pero nos queda harto todavía, porque todavía muchas mujeres se ven reflejadas en la historia, sobre todo cuando ven a hombres que golpean así la mesa”.