La candidata a diputada local por el Partido Verde Ecologista de Michoacán Maribel Barajas fue asesinada a puñaladas y golpes este miércoles, a solo 10 días después del inicio de la campaña electoral.

El cuerpo de Barajas, de 25 años, fue encontrado en un terreno baldío de un rancho a las afueras de Morelia, la capital del Estado, en un recinto que cuenta con un corral de toros.

La fiscalía estatal informó que Barajas contaba con “múltiples heridas de arma blanca” y que le habían desfigurado el rostro con un objeto pesado. A pocos metros del cadáver, estaba el coche de Maribel. Por el momento, no hay detenidos.

Barajas había dejado su cargo como funcionaria estatal para dedicarse por completo a su campaña como diputada por el municipio de Múgica, en Tierra Caliente, en una región conformada por municipios de los estado de Michoacán, Guerrero y del Estado de México. La joven se presentaba a las elecciones del próximo 1 de julio, cuando los mexicanos y mexicanas elegirán más de 18.300 cargos entre federales y locales, entre ellos 1.200 concejales y más de 12.000 regidores.

Tanto la precampaña como la campaña electoral han estado marcadas a fuego por la violencia, que ha afectado a todos los partidos políticos. Sin embargo, han sido los cargos locales los que más han sufrido las consecuencias de esta

Según publicó el Tercer Informe de Violencia Política México 2018, elaborado por la firma Etellekt consultores, 78 políticos -sin contar la muerte de Maribel- han sido asesinados a lo largo de todo el país, en solo siete meses. El documento indica que en ese rango de tiempo también se registraron 203 agresiones, 173 ataques directos a actores políticos y 30 a sus familiares. En el 80% de lo casos el culpable es el crimen organizado.

La Asociación Nacional de Alcaldes realizó, antes del comienzo de la campaña, un mapa de riesgos para los candidatos. Dividió al país en cuatro regiones según las amenazas que habían sufrido los políticos y el nivel de homicidios de cada entidad. Así se concluyó que Durango, Michoacán, Oaxaca y Veracruz estaban entre las más peligrosas.