El gobierno de la Presidenta Bachelet se abocó a construir los cimientos de una Salud Pública, con mayor y mejor acceso, de calidad y con dignidad para las poblaciones más vulnerables y olvidadas en nuestro país,  donde la desigualdad golpea con mayor fuerza generando inequidades en salud, inaceptables para el mundo de hoy.

Nuestro sistema de salud adolece de brechas estructurales y de gestión, y de claras inequidades entre el sistema público y el privado. Durante nuestro gobierno se hicieron esfuerzos inéditos por avanzar en cada una de estas brechas poniendo como centro a las personas, sus familias y comunidades, avanzando hacia una Cobertura Universal en Salud. Para ello impulsamos con fuerza el modelo de atención en Redes Integradas de Servicios de Salud de OPS, no solamente en el discurso sino también en su implementación, la que también evaluamos. Este modelo pone en el centro la estrategia de Atención Primaria de Salud, entendiendo que la anticipación del daño y la continuidad de atención con servicios integrales e integrados es la respuesta a los porcentajes de ineficiencia que aún tiene el sector, a su mercantilización y al hospitalocentrismo que aún persiste.

Dicho todo lo anterior, el Plan de Formación y Retención de Especialistas del gobierno de la Presidenta Bachelet generó un aumento de horas médicas gracias a la incorporación de 2938 nuevos especialistas, desde el año 2014 a 2018, quienes están devolviendo su beca de especialidad. Otros 4.160 médicos se encuentran en formación de especialidad, quienes se incorporarán al Sistema Público de Salud una vez que concluyan su beca, 2015-2018. Esto permite cerrar la brecha estimada el 2014 entre un 69-81%

1.442 nuevos médicos trabajando en la Atención Primaria en su Etapa de Destinación y Formación, hasta la entrega de gobierno con concursos pendientes. Esto ha mejorado nuestra tasa de consultas, la pertinencia de la derivación y la cobertura de la población.

Se ha facilitado el ingreso de médicos extranjeros a nuestra Red, duplicando la oportunidad de rendición del examen que les faculta para desempeñarse en el Sistema Público de Salud, lo que ha incrementado sustantivamente su contratación. Mediante una modificación legal se permite además a los especialistas extranjeros validar directamente su especialidad.

Sin duda este incremento de profesionales y de especialistas junto a un mejor control de la producción, permitió disminuir los tiempos de espera en forma importante y aumentar la cantidad y complejidad de las atenciones que hoy día realiza la red asistencial publica chilena respecto de la que recibimos en marzo del 2014 con graves falencias.

Se realizó un nuevo estudio de brechas aplicando la tasa de uso de consultas con metodología OCDE, más moderna.  En simple, las conclusiones del estudio una vez más reforzaron las inequidades de tasa de consultas al interior del sector público entre el norte y sur del país, las inequidades entre el sector público y privado y también entre Chile y los países de la OCDE. Sin duda debemos seguir trabajando en la desigualdad, en nuestros determinantes sociales de la Salud,  en la intersectorialidad, en la prevención y promoción de la salud  y teniendo claro que si ello no está al centro, el número de especialistas necesarios será inabordable.

Sin embargo, el sistema debe hacerse cargo de que en cualquier escenario (el estudio los entrega) se debe seguir manteniendo la senda instalada por  la Presidenta Bachelet en cuanto a seguir formando técnicos, profesionales y especialistas con calidad y dignidad en su trabajo para que se avance en el derecho a la salud de la mayoría de la población chilena.  En el acceso y en los resultados sanitarios.

Sin embargo, esta formación no puede dejar de considerar los nuevos escenarios, diversidades y nuevos desafíos que nos ofrece nuestro país. Una sociedad diversa y compleja, con exigencias cada vez mayores, más envejecida y requirente de atención de salud con pertinencia cultural y territorial y con sus derechos al centro. Por ello debemos seguir innovando en la formación de recurso humano, avanzar en el acceso a distancia como es la Telemedicina que aumentamos en forma muy importante en nuestro Gobierno. Incrementamos las teleconsultas desde 5.000 el año 2013 hasta 40.000 en el 2017. Eso permite mejor derivación y que los pacientes no se trasladen innecesariamente.

Por tanto, no es solo el número de personas que formamos para trabajar en salud lo que importa. En las Escuelas de Medicina se ha avanzado en mayor o menor medida en la innovación curricular que se ha intentado hacer cargo de las necesidades que hoy tiene nuestra población. Se han definido nuevos perfiles de egreso y ello también ha involucrado a entidades como ASOFAMECH y al MINSAL. Sin embargo, pareciera ser que los esfuerzos en el post grado, en la formación de especialistas, aún son muy incipientes.  En la medida que los profesionales se sigan formando “en estanco”, con calidad técnica indiscutible en su especialidad pero cada vez más hiper – especializados, sin considerar la integralidad de los procesos de salud y enfermedad, la  continuidad de atención que un paciente requiere para resolver sus problemas desde la Atención Primaria hasta la atención más especializada, no se podrá llegar a la implementación completa de RISS. Pues ellos son los protagonistas de estos cambios, ellos son quienes deben hacer realidad el concepto que las redes no tienen fronteras físicas, En ello debemos seguir trabajando como sociedad, entre pacientes, académicos y sociedad civil.

En Chile hay muchas iniciativas, buenas prácticas, en las que especialistas “salen” de sus hospitales y llegan a la Atención Primaria, llegan a resolver los problemas a Hospitales Comunitarios (que fuimos capaces de equipar con tecnología adecuada para que los especialistas ejercieran su función) y según sus propias versiones, aquello los “reencuentra con su propia vocación”. Pero aun parece ser que estas son iniciativas aisladas, que no forman parte suficiente del ideario de los Institutos, Escuelas y Direcciones de Postgrado.

El seguir trabajando en ello permitirá conseguir que la salud realmente se acerque a las personas y no al revés, llegando a los lugares más recónditos y vulnerables de nuestro Chile. Permitirá, por ejemplo, que allí donde la objeción de conciencia personal parece ser hoy una amenaza en contra de la aplicación de la ley de Interrupción de Embarazo en tres causales, deje de serlo. Que las mujeres no sean trasladadas ni revictimizadas, sino que los especialistas acudan en su atención. Y esto para todas las prestaciones y redes de atención.

Grandes desafíos para cambiar culturalmente la formación de nuestros técnicos y profesionales, desde los orígenes, y hacer realidad el derecho a la salud.  Ya hemos comenzado en esta línea, ahora hay que seguir dando impulso, energía y trabajando en ello.

Todo lo anterior requerirá de perseverancia para seguir profundizando en las medidas iniciadas, con planes claros y sin improvisaciones para avanzar hacia el sistema sustentable que toda Sociedad pretende, centrado en las necesidades de las personas en salud, de todas y todos sin discriminación alguna.


Ex Subsecretaria de Redes Asistenciales