Estoy pensando en esta situación. Estoy pensando en una persona palestina que vive en Palestina y que se quedó despierta el domingo hasta las once y media de la noche para ver jugar a Palestino contra la Universidad Católica. Ahora hay una liga profesional en Cisjordania, esta persona podría seguir más de cerca los partidos de algún equipo que lo represente, pero pienso que ya se acostumbró a ver los partidos de Palestino de Chile, en esa liga lejana pero de mejor calidad. Además que igual le gusta su rutina de fin de semana, de comer algo en la noche, hacer dormir a sus hijos y acostarse a ver por Internet los partidos de su equipo.

A partir de este pensamiento me puse a pensar en otras cosas. Mi cabeza funciona así, sobre todo en la noche, antes de quedarme dormido, uf, si supieran, la cabeza vuela. Vuela y pienso en cómo lo habrá pasado esa persona viendo el partido, que estuvo medio fome y que solo contó con un golazo de tiro libre como algo recordable. Debe haber quedado desanimada, porque imagínate desperdiciar así tus horas de sueño, viendo cómo Palestino perdió un partido fome y que además la derrota se suma a ya hartos partidos sin ganar, quedando solo a 3 puntos de los lugares de descenso.

Yo y mis pensamientos queremos ser buenos, pero me veo en una contradicción. Yo quería que ganara la Católica, pero me pasa que veo mi anhelo como un capricho al lado de la persona palestina que pensé, que quizás no existe, pero pongámosle que sí, porque he leído que allá ven los partidos, que se juntan y que están al día con lo que pasa con Palestino. Entonces imagínate lo que puede significar Palestino para esa persona, que vive en un contexto de guerra, de dominación, de saqueo territorial, de éxodos, de muertes; quizás para él ver su bandera y su escudo en una camiseta que corre libre por las canchas chilenas, pucha qué lindo, y pienso ojalá que le vaya muy bien a ese equipo y le dé alegrías a personas que se acostumbraron a lo terrible.

Pero lo inevitable es inevitable: soy de la UC y estoy en la galería de San Carlos de Apoquindo alentando a la Católica que juega contra Palestino. ¿Cómo se resuelve la contradicción entonces? Con solidaridad, con conciencia.

Alentar y querer que gane la Católica lo veo como algo que va más allá del hincha, va más allá de sus pretenciones y de su raciocionio: así existe en el mundo, queriendo que gane la Católica, trascendiendo lo que simbólicamente significa y las consecuencias que pueda tener. Entonces en un partido contra Palestino no la puedo dejar de alentar, no puedo dejar de querer que gane, pero podemos ir más allá también. Podemos dar cuenta de la barbarie y decir “jugamos contra ustedes, pero en el fondo estamos con ustedes”. El partido pasa, la violencia no. Y eso es lo que hicieron los hinchas de la Cato. Con un lienzo y una bandera de Palestina, le entregamos el apoyo a la comunidad y le dimos también un mensaje a las personas que, pienso, estaban viendo el partido en la mitad de la noche por su celular: acá en Chile no solo hay un equipo que representa a Palestina sino todo un entorno que intenta entenderlos y acompañarlos en la violencia sistemática que se ha ejercido contra ellos.


Sóciologo, escritor e hincha de la UC