Durante este lunes, los estudiantes de la carrera de Odontología de la Universidad Mayor cumplen tres semanas paralizados. Durante 18 días, han problematizado el actual escenario que enfrenta el plantel tras una considerable baja en las matrículas de la escuela. 

Según explican los dirigentes del Centro de Estudiantes de Odontología, el evento que gatilló la paralización fue que este año se matricularon solo 50 alumnos de un total de 120. Además, del total de matriculados, 20 habrían ingresado por admisión especial.

La crisis, sostienen los universitarios, se explica por diversas razones: “En primer lugar, el Colegio de Dentistas hizo un llamado a nivel nacional a no estudiar odontología, algo que impactó en todas las universidades. Pero en ninguna como la nuestra”, detalla Fernando Veas, vicepresidente del Centro de Estudiantes.

“Lo atribuimos a que el valor del arancel es muy caro y va subiendo todos los años según el IPC y la universidad da muy pocas o casi no da subvenciones o becas”, añade el dirigente. Frente al panorama, los alumnos optan por planteles de calidad académica similar o hasta menor, dadas las opciones de becas y financiamiento que entregan de acuerdo a puntaje de ingreso y notas.

De esta manera, sostiene Veas, “por un tema económico prefieren otras universidades y más encima planteles que son competencia de la Mayor, que se suscribieron a la gratuidad y esto nos jugó en contra”.

Dentro de sus demandas, los universitarios pelean por el congelamiento del arancel y por una baja en el valor de la matrícula, que hoy es el doble del promedio de todas las carreras de la Universidad Mayor ($420 mil aproximado), alcanzando los 841 mil pesos.

“Nosotros pedimos que la matricula se nos baje, ya que por reglamento corresponde solo a inscripción, por lo que deberíamos pagar un equivalente todas las carreras”, añade el vicepresidente. Además, el arancel anual al contado llega a los $7.900.000 y en cuotas supera los 8 millones de pesos.

#NiunProfeMenos

Al estudiar en una universidad privada, los estudiantes dicen asumir costos elevados, pero no están de acuerdo con asumir un reajuste que cada año va aumentando el arancel. Mucho menos si dicho criterio no se aplica en la remuneración a los profesores.

“Sabemos con fuentes directas que a los profesores no se les reajusta el sueldo, tuvimos reunión con ellos y nos dijeron. Por un tema de libertad laboral prefieren irse a otras universidades y estamos perdiendo profesores de calidad”, argumenta Fernando Veas.

Durante el 2017, los estudiantes perdieron a un equipo completo de profesores de cirugía en pleno marzo. También acusan que se han ido los docentes de renombre del plantel, lo que perjudica la calidad de la carrera.

“Esto es como cuando te dicen que en un restaurant, al que vas siempre, te subirán el precio y te darán menos comida”, ejemplifica el dirigente.

Estas tres semanas de paralización no han sido fáciles: los universitarios sostuvieron una reunión durante el pasado martes que no logró satisfacerlos, así que decidieron seguir adelante con la movilización. La universidad no cuenta con Federación de Estudiantes, lo que complica aún más las negociaciones y la organización estudiantil.

“Mañana nos reunimos con gente que no es la que debería dar la respuesta, así que no esperamos mucho. Estamos abiertos al diálogo pero ellos no nos han buscado. Queremos hacer mesas de trabajo y negociar, no queremos que se nos diga sí o no a todos, queremos llegar a un acuerdo en común”, recalca el vicepresidente del Centro de Estudiantes de Odontología.

La paralización se ha sometido en tres ocasiones a votación, con un respaldo superior al 75% y un quórum que también alcanza el 77% del total de estudiantes, entre 350 y 400 alumnos.

Al respecto, Veas enfatiza que “queremos tirar pa’ arriba a la escuela, no estamos paralizados para perder clase, peleamos por algo justo, dada la cantidad de plata que se paga”. A la vez, el dirigente reconoce que “el proceso depende mucho de nosotros, así que no ha sido fácil”.

Hasta ahora, el escaso diálogo se ha gestionado a través del Centro de Estudiantes y de Dirección, quienes facilitan que los estudiantes puedan reunirse con las autoridades de la universidad. Recientemente obtuvieron el apoyo del Sindicato Nacional de Trabajadores del plantel y de las carreras de Educación Física y Fonoaudiología.